Habana Clásica finaliza con homenaje a Lecuona

Lecuona tuvo su homenaje y Habana Clásica espera por otra edición que ponga en pie a todos en la ciudad

 

El Teatro Martí fue el escenario elegido para presentar Y la negra bailaba… Concierto monográfico en homenaje a  Ernesto Lecuona.
El Teatro Martí fue el escenario elegido para presentar Y la negra bailaba… Concierto monográfico en homenaje a Ernesto Lecuona.

Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu

El pasado 24 de abril concluyó Havana Clásica, evento que en su primera edición hizo a La Habana aguzar bien sus oídos. El pianista Marcos Madrigal, organizador de la cita, se hizo acompañar de otros músicos y artistas para la clausura.

El Teatro Martí fue el escenario elegido para presentar Y la negra bailaba… Concierto monográfico en homenaje a Ernesto Lecuona. Ante todo fue muy grato presenciar la estupenda labor de remodelación que devolvió el esplendor a este trascendental espacio escénico.

El verdor de la sala, decorada con aquellos estucos que respetan la construcción inicial, acompañó la puesta en escena. Un espectáculo muy ecléctico en el que se dieron la mano la danza española, el cajón flamenco, la rumba y el piano magistralmente ejecutado por Madrigal.

El programa de mano advierte de esa nostalgia que surge por nuestra música en aquellos que alguna vez han estado lejos de su Isla. Así el musicólogo Renier Garnier incita a desentrañar esa mixtura deliciosa culturalmente, que ha hecho de nuestra música la prioridad de tantos en todo el mundo.

El elenco estuvo integrado además por Josué Tacoronte (guitarra flamenca), Edwin Vichot (laúd cubano), Eduardo Betancourt (cajón), Compañía Irene Rodríguez; Obiní Batá y la bailaora Alejandra Salazar.

Fue muy llamativa la confluencia de varias expresiones artísticas para recordar al gran Lecuona. Desde sus códigos propios cada una pudo aportar al homenaje rememorando ese carácter expansivo en la creación de quien compusiera la tan popular Comparsa.

Lecuona era de eso músicos capaces de probar cuán completa son las tradiciones sonoras cubanas. Su piano podía capturar lo más popular de las creaciones y también el ímpetu lírico que llevan muchas de las partituras nacidas aquí.

Efectivamente, tal como el título del concierto anunciaba: la negra bailó. Lo hizo con chancletas de madera, un abanico blanco y frente a un piano de cola. Lecuona tuvo su homenaje y Habana Clásica espera por otra edición que ponga en pie a todos en la ciudad.

 

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