Algunas anécdotas sobre el Che

Al triunfo de la Revolución el Che Guevara permanece varios años en Cuba asumiendo diversas responsabilidades. De esa época son estas anécdotas que contara Conchita Fernández

Rogelio Viera

De izq. A derecha Antonio Núñez Jiménez, Conchita Fernández, Fidel Castro, Emilio Roig y Che Guevara

La Habana.- Secretaria de Don Fernando Ortiz, luego de Eduardo Chibás y posterior al triunfo de la Revolución de Fidel Castro, María Concepción Fernández Correa, Conchita, dejó algunas anécdotas de cuando conoció al Comandante Ernesto Che Guevara publicadas en el libro “La secretaria de la República” del periodista e investigador Pedro Prada

Narra Conchita:

“…al Che lo conocí en el Palacio Presidencial….Fue esa segunda vez que nos vimos, que Camilo me lo presentó. “Tú sabes quién es este?, el argentino comunista al que todo el mundo le tiene miedo porque se come a la gente.” El Che, muy cortés y muy serio, me dijo. ”Tenía ganas de conocerla, compañera. Usted no sabe cómo la mencionábamos en la Sierra los 16 de agosto, cuando recordábamos el aniversario de la muerte de Chibás. ”Fíjate por donde me salió. Entonces, ya viendo que era una persona inteligente, solté una de esas cosas que se me ocurren a mí, de fresca que soy, y le digo a Camilo: “Pues, si este es el comunista que se come a la gente, que nos manden unos cuantos tan lindos como él, que aquí estamos muchas dispuestas a dejarnos comer” y el Che se echó a reír con esa sonrisa tranquila que tenía.”

Algunas anécdotas sobre el Che

Cuenta Conchita que habiendo sido requerida por Fidel, se pasó varios días disgustada y sin hablarle y dice:

 “Después se me pasó y se lo debo en parte al Che, que me ayudó a entender el sentido de la disciplina de Fidel, ¡y mira que yo era disciplinada!”

De algunas travesuras del Che en esta época nos da a conocer Conchita:

“El Che seguía al frente del Departamento de Industrias y, como Fidel, se encariñaba con las personas y con las cosas, al punto de hacer barbaridades con su propia vida, como cuando se escapó en una avioneta para ir a Jovellanos para llevarse unos jóvenes medio salvajes que enseñó a leer y a escribir. Él quería que esos muchachos conocieran el mundo a través de todas las oportunidades que les daba la Revolución. Por supuesto, lo de la avioneta fue un disparate y Fidel lo regañó cuando regresaron, pero el Che nunca se separó de Jovellanos.”

Esta etapa le permitió al Che escribir y expresar su pensamiento, legado que, junto al de su ejemplo, adquiere inmenso valor para los revolucionarios. Sobre esto expresó Fidel:

“Muchas cosas pensó, desarrollo y escribió. Y…es que los escritos del Che, el pensamiento político y revolucionario del Che tendrán un valor permanente en el proceso revolucionario cubano y en el proceso revolucionario en América Latina. Y no dudamos que el valor de sus ideas, de sus ideas tanto como hombre de acción, como hombre de pensamiento, como hombre de acrisoladas virtudes morales, como hombre de insuperable sensibilidad humana, como hombre de conducta intachable, tienen y tendrán un valor universal.”

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