El mambo de Dámaso

Agasajo para él sería desafiar los cercos de modas pasajeras y poner los pies al compás de sus obras maestras

La música de Pérez Prado se abrió paso en la cinematografía, pues formó parte de muchísimos filmes de los años cuarenta como Al son del mambo, Amor perdido y Aventuras, Del can can al mambo
La música de Pérez Prado se abrió paso en la cinematografía, pues formó parte de muchísimos filmes de los años cuarenta como Al son del mambo, Amor perdido y Aventuras, Del can can al mambo

Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu

Todavía andan por ahí quienes polemizan sobre el origen del mambo y se cuestionan cuán cubano o mexicano es. Ya se ha dicho con toda propiedad que pertenece a Cuba, pero amén de criterios encontrados, hay un indicio muy grato y hasta hermoso en esas incógnitas: la gente adora el mambo. Motivo de sobra para homenajear a su creador Dámaso Pérez Prado en el año de su centenario.

La popularidad que alcanzó en la nación azteca esta sonoridad, ha hecho pensar a muchos que el mambo pertenece a esa geografía. Sin embargo, fueron los músicos cubanos quienes ejecutaron las partituras iniciales de un ritmo que quedaría inscrito para siempre en el gran archivo musical del mundo.

Dámaso Pérez Prado tuvo la ingeniosidad de crear una novedad a partir de sus destrezas para la composición. Claro que ello no es fortuito si tenemos en cuenta que el músico pudo formarse con excelentes profesores. Entre sus tutores estuvieron Rafael Somavilla y María Ángulo.

En la Charanga de Senén Suárez comenzó a dar pasos importantes, pues fue esa la agrupación a la que primero se integró. Era el preludio de una carrera que daría con la simpatía de un alarido característico del mambo. Dicen que aquel grito inicial que Pérez Prado puso en boga, constituía una especie de ritual inviolable. Era como un buen augurio para la melodía que estaba por venir.

Poco a poco la gente se fue habituando a su típico “!aaahhhhhh!”, sin el que nadie concebía el mambo. Entre las piezas más populares del género se encuentran Mambo no. 5 y ¡Qué rico el mambo!

La música de Pérez Prado se abrió paso en la cinematografía, pues formó parte de muchísimos filmes de los años cuarenta como Al son del mambo, Amor perdido y Aventuras, Del can can al mambo.

En diciembre próximo se cumplirán cien años desde que naciera el gran Dámaso Pérez Prado. Un buen agasajo para él sería desafiar los cercos de modas pasajeras y poner los pies al compás de sus obras maestras. El mambo es para siempre.

 

 

 

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