Alianza provechosa para asumir el turismo
El arrendamiento de viviendas privadas crece, como una manera más de diversificar el producto turístico cubano desde la complementariedad de ofertas

Carlos Heredia Reyes
Desde que los gobiernos de Cuba y Estados Unidos anunciaron trabajar por la normalización de sus relaciones diplomáticas, un creciente interés despertó la mayor de las Antillas en muchos ciudadanos norteamericanos, incluidas personalidades y celebridades, quienes pese a las restricciones impuestas por su país han viajado a la isla.
De los más de cuatro millones de visitantes del año pasado, la mayoría provino de América del Norte y Europa y solo Canadá aportó 30 por ciento del total. Pero el nuevo fenómeno son los turistas estadounidenses, que sumaron 284 937, un incremento de 74 por ciento respecto a 2015.
Así de manera paulatina en los últimos dos años ha aumentado significativamente el número de turistas, y por suerte, desde mucho antes comenzó el acercamiento a las formas de gestión no estatal para, especialmente en la llamada temporada alta, asumir ese boom, tan beneficioso a la economía.
Con los hoteles llenos el arrendamiento de viviendas privadas crece, como una manera más de diversificar el producto turístico cubano desde la complementariedad de ofertas, en la que ninguno de los actores perjudica al otro.
Un lineamiento de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, el 262, dio luz verde al Ministerio de Turismo para promover y evaluar el desarrollo y la ampliación del alojamiento, la gastronomía y otros servicios como oferta turística complementaria a la estatal.
“Su implementación estableció, entre otros aspectos, el desarrollo de relaciones contractuales entre los prestatarios de servicios no estatales y las agencias, con el correspondiente pago en CUC. Además, se dejó claro que a estos trabajadores por cuenta propia se les asegura la capacitación en cursos básicos de forma gratuita y la opción de publicitarse a través de los sistemas informativos para el turismo internacional”, declaró en 2015 a la revista Bohemia Sabino Pardo Calafell, asesor del titular del ramo.
Datos más actuales señalan que Cuba posee 65 mil habitaciones en hoteles estatales y con participación extranjera, además de otras más de 17 mil en viviendas particulares con licencia para rentar a extranjeros, según el Ministerio del Turismo (Mintur). Las autoridades planifican contar con 104 mil habitaciones en 2030, además de nuevas opciones extra hoteleras.
En esa alianza con los arrendadores privados, entre las agencias que despuntan con más fuerza están Viajes Cubanacán, Cubatur y Havanatur, cuya función radica en vender, a turoperadores y grupos de clientes, paquetes de ofertas en los cuales se conectan opciones de particulares y del sector estatal.
Ambas partes aportan a la construcción simbólica del destino insular, rescatan valores identitarios de cada región y tal interacción acerca más a nacionales y extranjeros, muchos de estos deseosos de alojarse en casas particulares para conocer la vida cotidiana de una familia en la Isla, sus costumbres, sus relaciones y aquello que las hace diferentes del resto.
Hay turistas que escogen el trato personalizado y el intercambio familiar, que en un hotel de 400 habitaciones no pueden tener.
Por otra parte, ante el prometedor contexto y la no buena infraestructura que padecen algunos de nuestros hoteles, muchas familias cubanas optan convertir su propio hogar en un negocio de alojamiento.
Pero la contratación, como dijeron autoridades del ramo a Bohemia, ha sido dirigida fundamentalmente a quienes combinan alta calidad con precios favorables para el mercado y son capaces de aportar novedad o elementos típicos de nuestras costumbres, en lugar de la socorrida imagen de tabaco, ron y mulatas.
En ciudades o polos como La Habana, Viñales, Trinidad y Varadero es difícil no toparse en cada cuadra con el símbolo azul que distingue a las casas de alquiler. Algunas ofrecen el espacio total del inmueble, aunque las más populares y, por ende, más prósperas para la economía familiar son las que rentan sólo las habitaciones.
Los precios por noche de una habitación estándar pueden ir de 20 a 40 cuc, aunque siempre 40 o más si es temporada alta (meses de invierno). Sin embargo, algunos arrendadores afirman que, dada la alta demanda en todo el año, es posible que se mantenga la tarifa más elevada como la definitiva.
La renta de estas habitaciones incluye muchas veces otros servicios como desayunos, guía turístico y transporte, que generalmente supone un convenio entre taxistas y dueños del negocio.
De acuerdo con datos aportados por el Mintur, las habitaciones del sector no estatal reciben alrededor del 25 por ciento de los visitantes extranjeros que llegan a Cuba, por lo que el ministro del ramo cubano, Manuel Marrero, afirmó que se trabaja en el diseño de la información estadística del sector no estatal, el cual contabiliza más de 16 mil habitaciones y alrededor de mil 700 restaurantes paladares.
Agregó el Ministro que resulta imprescindible integrar los reportes de la oferta oficial y la privada, en pos de estimar el impacto real de la industria del ocio en la economía nacional.