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Leer teatro con Tablas-Alarcos

Tablas-Alarcos realiza una importante labor editorial de compilación que registra tanto autores noveles como otros más consagrados

 

Tablas-Alarcos simultanea sus publicaciones impresas con las digitales.

Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu

 

En Cuba actualmente se polemiza con frecuencia sobre el hábito de lectura y las variaciones que esa actividad ha sufrido con los años. Algunos creen que tomar un libro entre las manos se va haciendo anticuado frente a las nuevas tecnologías. Otros aseguran que la gran afluencia de público a la Feria del Libro en su última edición, es un indicativo saludable de la preferencia por la literatura.

Pocas veces se establecen debates sobre el interés de los lectores por el teatro. Aunque se acostumbra a presenciar este tipo de manifestación cuando llega a la escena, debemos tener en cuenta que no todas las creaciones son representadas. De modo que esperar siempre por el espectáculo para conocer una obra dramatúrgica nos podría conducir a perdemos ciertas zonas de la creación teatral.

La editorial Tablas-Alarcos pone a disposición del público una serie de títulos que permiten estar al corriente de los procesos escriturales concernientes al teatro cubano y sus resultados.

Entre los títulos recientemente presentados están Teatro cubano actual. Dramaturgia escrita en los EU (II), compilación realizada por Alberto Sarraín; Estaciones teatrales, de Eberto García Abreu; Documental de amenazas, de Agnieska Hernández Díaz; Caminos al viento, de Freddys Núñez Estenoz; y La pasión King Lear, de Yerandy Fleites.

Otro título anunciado con regocijo por Omar Valiño director de la editoriales es El macho y el guanajo, de José Soler Puig. Con este texto se rinde homenaje al centenario de la prominente figura de las letras.

Tablas-Alarcos simultanea sus publicaciones impresas con las digitales y en esos dos formatos lanzó Teatro migrante para niños. Un caribeño en Nueva York, de Manuel A. Morán; Historias que vuelan dentro, de Blanca Felipe; Teatro sombrío para niños curiosos, de Christian Medina; y Tórtola mía, de José Manuel Espino.

Leer el teatro permite construir nuestro propio espectáculo. Tablas-Alarcos realiza una importante labor editorial de compilación que registra tanto autores noveles como otros más consagrados. El teatro es para dramatizar y afortunadamente para leer.

 

Publicado: marzo 23, 2017 por Vanessa Alfonso No hay Comentarios

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