Cubanos en la misma ruta

El servicio que brindan los transportistas privados en la capital cubana sigue siendo tema de primer orden en las calles habaneras…

 

Las insuficiencias del transporte público hacen que muchos ciudadanos recurran a menudo al “almendrón”. (Fernando Medina Fernández / Cubahora)

Rosmely Alvariño Álvarez

 

No son pocos los cubanos que han montado alguna vez en la vida un “almendrón” —como generalmente se le llama a los taxis privados—, vehículo automotor de más de 50 años de edad que, para bien o para mal, es el medio utilizado por muchos para llegar a tiempo al trabajo, a la escuela, al turno médico.

La ruta de los almendrones permite conectar a varios puntos de la ciudad, de ahí que sean conocidos como los reyes de la transportación ligera, logrando mover en La Habana unas 160 000 personas diarias, según datos de la Dirección General de Transporte Provincial.

Sin embargo, la Empresa Provincial de Transporte es el principal actor, y cuenta actualmente con 604 ómnibus que como promedio realizan diariamente 7600 viajes, lo cual representa 1 100 680 pasajeros. Cifras alejadas de aquella época de esplendor a mediados de los años 80 del siglo anterior, cuando la capital reportaba más de cuatro millones de pasajeros transportados cada día, con un parque de 1700 ómnibus, refirieron directivos de la entidad en el espacio televisivo de la Mesa Redonda a finales del pasado año.

Las insuficiencias del transporte público hacen que muchos ciudadanos recurran a menudo al “almendrón”, esos veteranos carros de los años 50 conservados casi por milagro. Y, precisamente, amparados en la ley de oferta y demanda, los boteros aumentan cada vez más el precio del pasaje sin que ninguna ruta de La Habana se salve de tal situación.

A raíz de un análisis realizado por la Dirección General de Transporte en La Habana, para monitorear el comportamiento del pasaje en el servicio de los choferes con licencia operativa de transporte en la provincia, se detectó que a partir del 4 de julio del 2016 se incrementó el costo de la transportación en los corredores o rutas que habitualmente ofrecen estos servicios.

Desde el 1ro de enero de 1959, la protección de los ciudadanos ha sido la prioridad del Estado cubano, que trabaja desde entonces porque todos los cubanos tengan derecho a los beneficios sociales del sistema. De ahí que, en un intento por solucionar estas irregularidades, denunciadas por la propia población, las máximas autoridades en el territorio adoptaron medidas urgentes.

Como resultado, el Consejo de Administración Provincial (CAP) de La Habana emitió el acuerdo 185 a mediados del pasado año, el cual establece que los transportistas privados no pueden subir el valor del pasaje y que solo se admitirán los precios referenciales que se cobraban en un inicio.

Pero que algo esté regulado por ley no significa necesariamente que se cumpla. Algunos de los transportistas optaron por burlar esta medida con la división de las rutas por tramos. En consecuencia, los pasajeros tenían que pagar 30 pesos por un viaje que siempre había costado 20.

Ante este particular escenario, la población no esconde inquietudes y los criterios sobre el tema no se hacen esperar. Desde la revista Cubahora se recogieron diversas opiniones en el foro Precios de los boteros… ¿un mal necesario?, que demuestran la variedad de aristas que arroja este tema:

“Muy humana la decisión por parte de nuestro Gobierno de limitar la ‘agresión’ de los famosos boteros a nuestro bolsillo”, comentaba Víctor Yusniel. Mientras que Fidel Esperón Acanda escribía: “La medida adoptada por el Estado es necesaria, prudente y aceptada, ante el abuso de los precios”.

Otros foristas, como Alejandro GR, señalaban la necesidad de extender este tipo de medidas al resto de las provincias del país: “Todo parece indicar que las medidas son solo para La Habana, fuera de ahí ni se conoce por parte de los inspectores y todos los que deben velar por ello… la violación de los precios a cobrar es en Cuba entera”.

Sin embargo, Yasser, otro de los usuarios de la revista, comentaba sobre otra de las acciones de los choferes de los almendrones que afectaban directamente a la población, la desaparición de los boteros de las calles habaneras:

“Tras las últimas noticias referentes al tema, la ciudad y sus respectivas piqueras se han convertido en una parte inaccesible a dicho medio de transporte y teniendo en cuenta que la situación del transporte urbano no goza de un buen servicio, los boteros están un tanto sobrevalorados en esta ciudad tan poblada, donde moverse de un sitio a otro puede resultar tan problemático”, dijo.

Algunos, como Joe, resaltan la que para ellos fuera la solución. “Si el Estado cubano acabara de resolver el problema del transporte con ómnibus suficientes y eficientes para el servicio urbano (incluyendo los municipios de provincia) y el intermunicipal, se acabarían los boteros”.

El gobierno capitalino, empeñado en que prevalezcan el orden y la legalidad, y en proteger el bolsillo de los ciudadanos, anunciaba hace pocos días en los medios de comunicación precios referenciales a los boteros de La Habana para un total de 30 rutas.

Para algunas personas esta medida fue alarmante, para otras fue muy buena, a muchas les preocupan las consecuencias para la población cubana. Después de pasados unos días, Cubahora volvió a poner el tema en voz de sus lectores con otro foro: Precios referenciales a boteros ¿ha cambiado algo?

Según Martha: “…tenemos que tener en cuenta que los llamados boteros tienen que comprar el combustible, no hablar del precio de las piezas con que tienen que arreglar sus carros”. Opinión que comparte Portuario, otro de los foristas: “…independientemente de que hay un excesivo abuso por parte de los boteros con la población, los precios que estos deben pagar por el combustible, neumáticos, piezas de repuestos, etc., son alarmantes.

Para Dailene “la vida sigue igual. A la distancia en la que vivo el precio continúa estático. La única diferencia es que ahora hay más personas para montar en la guagua”.

Lili señalaba en su comentario “la falta de sensibilidad humana” que existe sobre el tema, pues “la población coge un carro por necesidad u obligación”.

Coincide con este criterio Rodo, para quien “el CAP tomó buenas medidas para beneficiar al pueblo. La mayoría de la gente que coge una máquina es para ir a trabajar. ¿Qué tal si es un médico que un día debe atender al botero? Entonces ese mismo recibe atención gratuita, o no lo puede atender porque está fajaˈo con una guagua porque el botero le pide 20 pesos para un tramo corto. Está claro que es oferta y demanda, pero el gobierno tiene responsabilidad de proteger a los ciudadanos”.

Argumentado lo anterior, lo cierto es que más allá de un precio o de otro, o de las limitaciones de un servicio, en la sociedad todos cumplimos diversos roles. El “botero” de hoy es el paciente de mañana, el cliente, el padre que lleva a su hijo a la escuela. Con su labor, el transportista ayuda al estudiante a no perder el inicio del examen, al médico a entrar a tiempo al salón de operaciones para salvar la vida de alguien.

Basados en la máxima de José Martí “Patria es humanidad”, valores como la solidaridad y la unidad distinguen a la sociedad cubana. Desde los médicos que prestan sus servicios en lejanos países, hasta el joven que ayuda al anciano a cruzar una avenida, todos somos cubanos y estamos en la misma ruta.

Cifras de la Dirección General de Transporte Provincial (septiembre de 2016):

El plan diario de transportación asciende a 1 200 000 pasajeros. Las cooperativa no agropecuaria con los ruteros, tienen un encargo estatal establecido de 11 520 y 13 340 pasajeros diarios, lo cual representa el 2% del plan.

Durante el Período Especial, surgieron nuevas alternativas para la transportación urbana como los famosos “camellos”, cuya etapa más crítica fue en el año 2006 cuando solo se lograron transportar 458 mil personas/días en 87 camellos y cinco ómnibus.

Tras un proceso de inversión, en 2014, se logra llegar a transportar 1 millón de pasajeros diarios. Entre tanto esta cifra es superada en el 2015, llegando a 1 millón 150 mil pasajeros con más de 600 ómnibus en explotación y 7.000 viajes diarios.

En el 2016 se llega a 858 ómnibus en orden de explotación. De ellos 339 articulados y 519 rígidos o convencionales operando en la capital, distribuidos en 103 rutas alimentadoras o complementarias y 17 rutas principales.

Durante los años 2013 al 2016 se han invertido más de 12 millones y hasta 19 millones de pesos en la adquisición del costo de explotación para la sostenibilidad del parque a través de la importación.

NOTA: La realización de este artículo partió de ideas reflejadas en el ejercicio práctico del Diplomado Análisis del Discurso impartido en el Instituto de Periodismo José Martí

Tomado de Cubahora

 

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