Vie. Oct 18th, 2019

Paula Mellid y sus Tangos Curdas

La “tanguera” ha estado en Cuba y con mucha humildad desanduvo los estudios de radio con su CD bajo el hombro.

Imagen tomada de Google

Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu

Para permitirse una sugerencia musical no hay que ser musicólogo. Sobre todo cuando una composición nos traslada de un sitio a otro. Hay notas que pasan inadvertidas por nuestro oído, pero otras nos obligan a detener el ritmo cotidiano y preguntarnos: ¿de dónde provienen?

Así me sucedió cuando por primera vez escuché temas del disco Tangos Curdas, de Paula Mellid. Fue inevitable llenarme de preguntas cuyas respuestas estaban en sus tonos íntimos y con eco de taberna. La cantante argentina colocó en esta producción doce temas incluyendo bonus track.

Como quien se queda absorto y no sabe del todo quien le provoca tal seducción comencé a indagar. Algún colega me dijo que la “tanguera” había estado en Cuba y con mucha humildad desandaba los estudios de radio con su CD bajo el hombro.

Volví al disco una y otra vez pensando que Gardel habría de sentirse orgulloso porque el género rebasó las fronteras porteñas para calar en la sensibilidad del mundo. También alabaría a esta mujer hija del tango. Muchos han proferido bellas palabras a este ritmo, incluso Jorge Luis Borges. El célebre escritor aseguró que esa melodía solo podía haber nacido en Montevideo o Buenos Aires.

Así decía Borges para esclarecer las discrepancias historiográficas respecto al origen del tango. Lo cierto es que más allá de su procedencia, la elegancia del sonido y su baile sensual, le han asegurado adeptos desde el Bravo hasta la Patagonia.

Paula Mellid resulta una provocación irrenunciable para los que pretenden encontrar en la música los ánimos bohemios. Una mesa de madera, dos banquetas, una de ellas vacía, en la otra la cantante: así lo imaginé mientras me abrigaban los tangos de la Mellid.

Algunos de los temas son Malena, Tinta roja, Mano a mano y Los mareados. Esta es una cantante que no quiere ser virtuosa porque no lo necesita. Su mayor gracia está en la intimidad que regala, el sentimiento en penumbras. Paula Mellid es un trozo de tango que no esperaba y al que luego no pude renunciar. Son canciones que el alma sabrá agradecer.