Volver

Olga Alonso: la vocación verdadera

Celebrar los logros de la esfera artístico-pedagógica de Olga Alonso va aparejado de enunciar la labor de entrega encomiable desplegada por ella

 

Febrero aplaude a los que como Olga ven en la promoción del arte una vía necesaria para el crecimiento humano.

Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu

 

El pasado 18 de febrero en Cuba se celebró el Día del Instructor de Arte. Una nación como la nuestra, en la que el arte y la cultura son prioritarios, sabe muy bien la valía de la enseñanza artística. Ese campo formativo ha tenido importantes figuras con cuantiosas aportaciones al movimiento de aficionados. Una de ellas fue Olga Alonso.

Febrero ofrece un homenaje múltiple: a los instructores de arte y también a Olga porque un día 18, pero de 1945, ocurrió su nacimiento. De modo que celebrar los logros de la esfera artístico-pedagógica va aparejado de enunciar la labor de entrega encomiable desplegada por ella. Tras graduarse de la Escuela Nacional de Instructores de Arte, emprendió un quehacer formativo que no dejaría hasta el fin de sus días.

Su pasión por el teatro y las destrezas adquiridas con sus estudios escénicos, le permitieron crear grupos teatrales como Chaplin, Pantomimas e Ismaelillo. Cada uno de los aficionados que se unieron a su iniciativa encontró en la joven instructora una guía excepcional.

Lo peculiar de Olga radicaba en la entrega que ponía a su trabajo. Ninguna localidad por distante que estuviese constituía imposible de ocupar con el arte. Lo más importante en el pensamiento de aquella teatrera bondadosa, era dejar un poco de su entusiasmo en cuanto rincón desandaba.

A su empeño se debe la creación de los Consejos Populares de Cultura que tan significativos han sido en la expansión de las manifestaciones artísticas por el país. Con la certeza de que todos tenían derecho a desarrollar el talento, potencial, Olga incitaba a crear proyectos capaces de estimular la creatividad.

Decir que dejó su ejemplo para jóvenes generaciones es perfectamente corroborable. Su nombre también ha acompañado al grupo de aficionados de la Casa de la Cultura de Plaza, del cual emergieron descollantes actores cubanos.

Febrero aplaude a los que como Olga ven en la promoción del arte una vía necesaria para el crecimiento humano. Las tablas guardan un sitio para ella y su grandiosa obra.

 

Publicado: febrero 28, 2017 por Vanessa Alfonso No hay Comentarios

Escriba su comentario