Febrero entre dolor y compromisos

Combatientes del Ministerio del Interior, junto al pueblo rindieron honores a los caídos en el Museo de los Mártires de Guanabacoa. Foto: Ricardo R. Gómez Rodríguez

Durante el segundo mes del año es más intenso el recuerdo de valerosos jóvenes devenidos mártires

 

Por Ricardo R. Gómez Rodríguez  rrgomez@enet.cu

Lo más duro es mirar el rostro de las madres, de los hijos. De esos que cada mañana se detienen ante las fotos de los caídos y piensan en lo rápido que la muerte se los arrebató de su lado, en lo mucho que les quedó por vivir.

Los familiares de los mártires reciben cada mes de febrero, el abrazo de estudiantes, obreros y vecinos, reunidos en una antigua casona colonial, frente al Anfiteatro de Guanabacoa, localidad situada a unos 15 kilómetros del centro de La Habana.

En esa morada dio sus primeros pasos Rolando Pérez Quintosa, y hoy allí radica el Museo de los Mártires, lugar de remembranza y compromiso.

Fotos, uniformes militares y pertenencias de Rolando se exhiben en el lugar donde cada 16 de febrero los capitalinos rememoran el oprobioso crimen de Tarará.

Todos los cubanos sintieron la agonía de aquellos momentos, cuando estaban expectantes ante los partes médicos dados por la prensa sobre el estado de Quintosa, quien entabló una agónica lucha contra la muerte durante 37 días, hasta que finalmente le fue imposible vencerla.

Sólo tenía 23 años y había sido herido por la metralla disparada por ciudadanos que intentaron robar una embarcación para emigrar a Estados Unidos, alentados por la Ley de Ajuste Cubano. Sucesos ocurridos en la norteña Base Náutica de Tarará.

Allí también fueron sorprendidos, golpeados, maniatados y luego asesinados el agente Yuri Gómez Reinoso, de 19 años, el custodio de Rafael Guevara Borges, de 30, y el sargento de tercera Orosmán Dueñas, de 20, quienes  estaban confiados porque entre los verdugos venía uno que antes había trabajado con ellos.

Los héroes cubrían la guardia habitual en las últimas horas de la noche del día 8 y las primeras de la madrugada del 9 de enero de 1992.

Los asesinos utilizaron las armas que les habían arrebatado inesperadamente. Uno de los agredidos recibió nueve impactos de AKM. Sólo Rolando quedó con vida, gracias a que lo creyeron muerto.

A quienes quisieron borrar las huellas de su vil acción, les fue imposible ocultarse de la intensa búsqueda del pueblo.

Fueron capturados 24 horas después, gracias a la descripción realizada por Pérez Quintosa, quien reprodujo los hechos a pesar de sus profundas heridas.

En febrero de 1992 el Comandante en Jefe, Fidel Castro firmó la orden que acreditó a este  combatiente, como Héroe de la República de Cuba.

Aquellos acontecimientos fueron recordados el fin de semana último por habitantes de Guanabacoa, en una ceremonia a la que asistió la Generala Delsa Esther (Teté) Puebla, vicepresidenta de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

La Generala Teté Puebla, al centro, integra una Asociación encargada de la atención a familiares de los caídos. Foto: Ricardo R. Gómez Rodríguez

Junto a autoridades locales, allí también recordaron a Manuel Domínguez Sobredo, quien fue golpeado hasta la muerte por esbirros de la dictadura de Batista y falleció precisamente un 16 de febrero, pero de 1959. Solo tenía 19 años de edad.

La inquieta juventud de Manolito Domínguez

Desde muy temprano empezó Manuel a manifestar su repudio a la dictadura. Fue detenido varias veces por actividades revolucionarias. En una de esas oportunidades lo pusieron en libertad con la condición de que despareciera de las calles de su natal Guanabacoa.

Ante la advertencia, los padres decidieron trasladarse hacia una finca con unos familiares en el vecino poblado campestre de Aranguito.

Allí también el joven se puso en contacto con integrantes del grupo revolucionario denominado Movimiento 26 de Julio, dirigido por Fidel Castro y en vísperas de un aniversario de esa fecha,  izó la bandera roja y negra que lo identificaba, en la iglesia del pueblo rural de Las Minas, próximo a Guanabacoa.

Vendió bonos para financiar el movimiento, repartió propaganda en las céntricas calles habaneras de San Rafael y Amistad, donde nuevamente fue detenido, y además intervino en planes del frustrado asalto a la Radio Motorizada el 5 de septiembre de 1957.

El 26 de diciembre de 1958 fue un día de triste recordación en el municipio capitalino de Guanabacoa por tener lugar los sucesos de La Hata, uno de los más horrendos crímenes de la dictadura ocurridos en ese barrio humilde.

En esa misma jornada fue nuevamente apresado Manolito y salvajemente torturado para que delatara a sus compañeros. No importó que durante horas fuera sumergido en un pozo con agua hasta el cuello. Tampoco fue suficiente que le reventaran los pulmones a golpes de culatas de fusiles.

Sólo lograron acabar con su joven vida, sin sacarle ni una palabra.

Manuel Domínguez Sobredo supo valorar el aldabonazo que constituyó el asalto al Cuartel Moncada, dirigido por Fidel el 26 de Julio de 1953, para despertar la conciencia de una nación.

Almeida, grito que marca el destino de un pueblo

Aquel grito de Almeida, en medio de uno de los primero combates del joven Ejército Rebelde, sigue marcando el destino de un pueblo, porque ¡Aquí no se rinde nadie!

Este viernes 17 de febrero, el aniversario 90 del natalicio del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, fue recordado en el Museo Municipal de Historia, de Guanabacoa.

Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque

La música que siempre adoró e hizo suya acompañó a los presentes, en una velada cultural bajo la sombra de vetustos árboles y añejas salas de la casona, ubicada en el centro histórico de la villa.

Junto a los poemas de José Luis Hernández, estuvieron las voces de Berta Dayamí, Pilar Regido y Yanet Machín acompañadas por el guitarrista Jesús Fleites.

Tarde de remembranzas diseñada en homenaje al autor de la canción La Lupe, himno de amor, sueños y compromiso por una causa mayor, esa que forjó con sudor y sangre desde los primeros momentos junto a Fidel y Raúl, como lo hacen los héroes.

El encuentro estuvo auspiciado por la Dirección de Cultura en la villa del territorio y la Filial Municipal de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, con la asistencia de varios de sus miembros.

La velada para recordar el aniversario 90 del natalicio de Almeida, cerró una semana de gratitud y fidelidad a los héroes de la Revolución en el municipio de Guanabacoa.

El pueblo a través de los años levanta en los hombros de la historia a sus mejores hijos.

 

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