El vaso a medio llenar

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Emerio Medina, Premio Alejo Carpentier de cuento.

El libro La línea en la mitad del vaso (Editorial Letras Cubanas, 2016), de Emerio Medina, obtuvo el Premio Alejo Carpentier de cuento

 

Por Rubén Ricardo Infante

El narrador mayaricero Emerio Medina llegó a la literatura con un impulso que muchos codician en el ámbito narrativo cubano. Poseedor de varios premios, los más importantes que se otorgan en Cuba para reconocer el quehacer de los cuentistas. El primero de ellos, el Casa de las Américas con el título La bota sobre el toro muerto, el Julio Cortázar con Café bajo sombrillas junto al Sena, y ahora el Carpentier.

Los títulos de estos tres libros, refieren de una elaboración muy sugerente, que trasmite desde el propio nombre del volumen parte de los atractivos del cuaderno. Bajo esa premisa, cada uno de estos libros ha merecido juicios que los señalan como relatos de una fuerza irradiadora hacia el centro de la obra de este auto.

Muchos consideran que la obtención de tantos premios puede significar la creación de un mito, pues cada uno de ellos supone una alta dosis de promoción periodística, giras, presentaciones especiales… pero en este caso, el mito ya estaba creado, solo hacía falta descubrirlo. Emerio Medina posee el don para narrar. Las historias que integran La línea… se distinguen por su precisión, son historias contadas con la certeza de que cada palabra tiene un peso importante y que esta debe ocupar el lugar que le corresponde, pues una de ellas, una sola, puede afectar el lógico hilo que te conduce hasta esa línea imaginaria, invisible, que colocamos justo en la mitad del vaso. Para verlo medio lleno o medio vacío.

Como señalan las palabras de solapa: “El terso dominio de atmosferas y situaciones en el campo de lo humano, la libertad de movimientos en el tiempo y el espacio y el exquisito regodeo en el lenguaje dotan a este autor de herramientas poderosas en el oficio de narrar”. Una invitación al lector, que convida a involucrarnos en la vida de estos personajes y verlos en su desesperación, en medio de sus luchas, sus destinos y ellos enfrentarse a todo, sin importar nada. Todo en busca de la felicidad, haciendo sus destinos a como pueden. Así son estos personajes, no conforman un regimiento de fracasados, pero tampoco son los típicos vencedores en algún aspecto social o personal.

La manera en que se articula la narración, los deja al descubierto, desnudos frente a un destino con el cual se enfrentan.

Cada uno de estos relatos funcionan como textos cinematográficos, cargados de imágenes, de la fuerza de cada diálogo, con la perspectiva de que un espectador está observando todo y los personajes no pueden salirse de esa verdad representada, con la cual, en ocasiones, no están de acuerdo.

La prosa ágil permite que la lectura de un libro así genere ventajas esenciales: una de ellas, que se lee de una sentada, cada cuento en su individualidad te conduce al siguiente, como si una coherencia interna lograra conectarlos y de esta manera llegas a la última página sin apenas notarlo.

 

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