Pensamientos en La Habana

paradiso
El texto sigue siendo el mismo, y a la vez, siempre distinto

Que mejor regalo para la ciudad que celebrar este coloquio dedicado a uno de sus mejores hijos, quien la describió de manera memorable en las páginas de Paradiso

Por: Rubén Ricardo Infante

 

Los cincuenta años de una novela cumbre en la literatura cubana ha generado la realización de un Coloquio Internacional que incluye la participación de escritores, investigadores y académicos convocados no por el azar concurrente lezamiano, sino por la presencia constante de Paradiso. La novela que consagró a José Lezama Lima en el contexto del siglo XX y su trascendencia para la literatura universal.

Al pronunciar las palabras de apertura, el periodista y crítico Pedro de la Hoz, vicepresidente de la UNEAC, refería que este coloquio debía realizarse por “una obligación intelectual y moral”, tomando en consideración que Lezama fue uno de los fundadores de la organización en 1961. Fue por Ediciones Unión que se publicó, por primera vez en Cuba, la novela en su colección Contemporáneos. Una edición colmada de erratas, que opacó la alegría del hecho en sí; y motivó la revisión detenida de una obra que contaba con casi veinte años en su proceso de escritura.

De la Hoz no dejó de mencionar las “vicisitudes escabrosas” que padeció el poeta de Trocadero. Pero un hecho no podemos dejar pasar por alto, la obra ha generado en lectores de todo el mundo “fecundas aproximaciones” que la consolidan como un “monumento de la cultura cubana”. Ahora, en medio de un esperado recibimiento crítico, de una necesaria relectura, Paradiso mantiene sus páginas abiertas al descubrimiento, a la sorpresa, a la imagen. El texto sigue siendo el mismo, y a la vez, siempre distinto.

Más allá de la formación del lector, más allá del carácter siempre polisémico de la obra de arte, más allá del orden y la estructura narrativa (o poética) que la presenta; podemos acercarnos y realizar la lectura de una página casual y siempre encontrar la motivación, la fuerza irradiante de descripciones que provocan sensaciones, la evocación de una época, la existencia de una cultura colosal por parte del autor que lo hacía único. Que lo conminaba a escribir que existían dos grandes mitos: José Martí y él mismo.

En la mañana de apertura al coloquio, Nancy Morejón (Premio Nacional de Literatura) rememoró su amistad con el autor de Muerte de Narciso. Y lo hizo a través de la poesía, compartiendo con los asistentes un poema incluido en el libro Piedra pulida: Lezama en la tarde, donde lo recuerda ella, siempre abierto al diálogo, siempre dispuesto a enseñar una lección. Para ella, fue un orfebre, porque solo con la perfección de este trabajo, se logra construir una obra como la que fabricó Lezama, tanto en su poesía, ensayos o en la concepción de la novela.

Los organizadores del evento: la Dra. Ivette Fuentes de la Paz y el Dr. Enmanuel Tornés ofrecieron una síntesis de sus expectativas respecto al convite. Agradecieron, de antemano, la participación de escritores provenientes de distintos países, donde se insertan investigadores cubanos que durante su carrera han profundizado en el ámbito lezamiano. También reconocieron la presencia de César López y Reynaldo González; el primero, uno de los iniciadores en ahondar en la magnitud creativa de Lezama, y el segundo incansable promotor y estudioso de la misma. Ambos, acreedores del Premio Nacional de Literatura.

Para la conferencia magistral, el catedrático alemán Hans-Otto Dill expuso algunas de las claves que posee y que permite trazar un arco. “De Paradiso a Paraíso: Poesía y discurso filosófico en la novela de José Lezama Lima”, propone un análisis a partir de las dos estructuras presentes en la obra. La primera, narrativa y continua, cuenta mediante diálogos y conversaciones según la memoria del autor la historia del “estar en el mundo” de una familia burguesa habanera de la primera mitad del siglo XX.

Para Dill, esta segunda estructura es discontinua y es una suma de elementos fragmentados y desconectados entre ellos que se refieren a la Antigüedad y a la alta cultura europea, asiática y latinoamericana, sobre todo a la música y la pintura. Lezama Lima logra gracias a su cultura enciclopédica vincular ambos mundos culturales sobre un pie de igualdad mediante comparaciones, metáforas y símbolos de la hermenéutica de Orígenes, integrando así la cultura cubana en el acervo cultural mundial.

En el primer día se realizaron dos paneles que indagan en otras perspectivas en torno a la obra de Lezama Lima. Este Coloquio “Pensamientos en La Habana. A cincuenta años de Paradiso”, es convocado por la Sección de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el Instituto Cubano del Libro y con el apoyo de la Oficina del Historiador de la Ciudad, el Centro Cultural Félix Varela, el Centro Cultural Dulce María Loynaz, la Casa Museo José Lezama Lima y la Casa de la Poesía, el evento tiene como objetivo celebrar los cincuenta años de haberse publicado en Cuba la novela; y también el merecido homenaje a su autor a cuarenta años de su deceso.

Para la tarde se reservó una visita a la Casa Museo José Lezama Lima (sita en Trocadero 162), a pocos metros del Paseo del Prado habanero y una lectura de poesía que sirve de tributo al creador de la teleología insular y a La Habana, ciudad que celebra su 497 aniversario.

Que mejor regalo para la ciudad que celebrar este coloquio dedicado a uno de sus mejores hijos, quien la describió de manera memorable en las páginas de Paradiso. Descripción que bien valdría para nombrarla Ciudad Maravilla.

 

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