Fidel, un lúcido estratega de la comunicación

Por Rosa Pérez López
Fue en la apoteosis triunfal de enero del 59 cuando su imagen se multiplicó por vez primera en las pantallas de todos los televisores del país, para que millones de cubanos le pusieran un rostro al ya legendario nombre de Fidel.
A partir de entonces la presencia, la voz y las palabras del tribuno insuperable y lúcido estratega de la comunicación se hicieron en los medios un suceso habitual, esperado e imprescindible desde aquellos momentos fundacionales y definitorios. Porque bien ha sabido el líder histórico de la Revolución Cubana que “la verdad no sólo necesita ser verdad, sino también ser divulgada”.
Así años atrás difundiría su ideario martiano y libertario en las páginas de la revista Bohemia y los periódicos Alerta y La Calle, y en publicaciones de circulación clandestina como Son los mismos y El acusador, donde sus profundas convicciones y su incisivo verbo iban edificando en la ciudadanía una conciencia cívica y patriótica en la cual fermentaba la urgencia de subvertir el oprobioso régimen “de facto” impuesto a nuestro pueblo el fatídico 10 de marzo de 1952.
Una vez alcanzada la victoria, fue a través de los micrófonos del Frente Independiente de Emisoras Libres (FIEL) -”Fiel a Cuba, fiel a la Revolución”- y en sus esclarecedoras comparecencias en el programa televisivo Ante la prensa, que Fidel sedimentó las bases del combate ideológico que ha sido preciso librar durante más de medio siglo en nuestro país, sometido de continuo a las más adversas campañas propagandísticas y brutales maniobras desestabilizadoras.
Y fue el principal propulsor de la Batalla de Ideas con que los cubanos reclamamos el retorno del niño Elián González a la Patria, para hacer de la Mesa Redonda una nueva y pujante trinchera en defensa de los principios y valores que son razón de ser y esencia de la obra revolucionaria. Y cuando delegó en Raúl la conducción de nuestro proyecto social, fueron sus Reflexiones una suerte de bitácora que nos guiara en la compleja pero irreversible travesía hacia el puerto seguro de un socialismo sostenible y próspero.
Ahora su nombre, su figura, su ejecutoria y su ejemplo abarcan los medios de comunicación de Cuba y del mundo, en estos días tristes y a la vez luminosos, porque el dolor se transforma en el renovado compromiso que ilumine nuestra marcha al porvenir. Ese futuro mejor que siempre animara la vida, la ejecutoria y los sueños del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.