Desde la inmortalidad, ¡Ordene!

Por Rosa Pérez López
Como sesenta años atrás, cuando partiera de Tuxpan a bordo del Granma, este 25 de noviembre de 2016 Fidel ha emprendido una travesía que esta vez no ha de conducirlo hacia Las Coloradas, sino a la inmortalidad.
No es la suya una vida que concluye, sino un inspirador ejemplo a perpetuarse en cada obra creadora, en cada gesto solidario, en cada acto de justicia, en cada actitud digna que asuma nuestro pueblo, en su empeño de ser siempre fiel a su histórico legado y a su sabio magisterio.
Por eso el nombre colosal y entrañable de Fidel -semejante a un verbo que nos ha alentado al pensamiento visionario y a la acción previsora- no podrá nunca conjugarse en pasado, porque en cada instante de gloria, sacrificio, definición y entrega, seguiremos siendo incondicionales legionarios de sus sueños, leales partidarios de su causa y firmes soldados de todas sus batallas, para decirle como en la Sierra, como en Girón, como en la Crisis de Octubre, como en cada momento decisivo de la Revolución: “Comandante en Jefe, desde la inmortalidad… ¡Ordene!”