El videojuego en Cuba: para entretener y aprender

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Pachamama Game Jam.

En el mundo esos productos audiovisuales enfrentan muchos detractores por acusar trastornos mentales entre los jóvenes e incitar a la violencia, además de que en materia del conocimiento poco les aportan

 

Por Carlos Heredia Reyes

Aunque quizás no tuvo una mayor difusión en los medios cubanos, no dejó de ser alentador y promisorio el alcance de la reciente tercera edición del maratón de videojuegos Pachamama Game Jam, con sede en la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), en La Habana.

Se trata de una competición anual para los desarrolladores de esos productos comunicativos,  orientados al cuidado y protección del medio ambiente, y en la que durante 48 horas programadores, diseñadores, modeladores, músicos e ilustradores de 32 equipos de todas las provincias del país se reunieron para crear su propio videojuego.

La auspicia el Centro de Entornos Interactivos (VERTEX), de la UCI, en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Cuba, el grupo ecológico “Cubanos en la red” y el Ministerio de Educación Superior. En esta ocasión el tema escogido fue el agua, su uso responsable y el llamado al ahorro,

El  juego es una herramienta que se puede aprovechar no solo como medio para entretener, sino también para aprender.

En el mundo esos productos audiovisuales  enfrentan muchos detractores al punto de considerarlos causantes de trastornos mentales entre los jóvenes y de incitar a la violencia, además de que en materia del conocimiento, de la cultura local o universal,  poco les aportan, sobre todo cuando están implícitos personajes, símbolos o estereotipos de la sociedad capitalista, con su carga de egoísmo y ambiciones imperiales.

Hay juegos grandes como el Call of Duty que inculcan políticas y modos de pensar al estilo de los norteamericanos.

Como afirman en un amplio reportaje en Cubadebate los colegas Oscar Figueredo Reinaldo y L. Eduardo Domínguez  “para muchos, el Pachamama es una oportunidad para innovar, crear, echar a volar la imaginación. Otros disfrutan imponerse retos, probarse como futuros programadores mientras sienten la experiencia desde la práctica. Sin embargo, el proyecto sobre videojuegos intenta calar en la conciencia de las personas. La parte educativa es un factor importante a la hora de crear”.

En agosto pasado el periódico Juventud Rebelde informó que dos nuevos videojuegos cubanos, Villa Tesoro y Escape, estaban en proceso de realización en los Estudios de Animación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), los cuales serán presentados en la venidera Feria Internacional del Libro.

Carmen Lidia Álvarez, especialista de comunicación digital de la institución, precisó que Villa Tesoro está ambientada en el momento del intento de la toma de La Habana por los ingleses, mientras que Escape es un videojuego referido al entorno y la supervivencia en el mundo espacial.

Se sumarán estas propuestas  a las ya existentes de factura nacional : Sagua, La aldea embrujada; La chivichana; La Superclaria; Cuatro rollos y una película (para adultos); Especies invasoras; Aventuras en la manigua, y el más reciente, La Neurona.

Para la joven periodista de la Mesa Redonda Informativa, María del Carmen Ramón,  esos juegos, con determinado impacto nacional, no han sido fruto de una industria consolidada del videojuego en Cuba, sino de la perseverancia y las ganas de hacer de varias instituciones que— a golpe de prueba y error— han decidido aventurarse en una de los sectores más florecientes a nivel mundial, pero que en Cuba aún se encuentra en la adolescencia.

El ingeniero Reinaldo García Maturell, organizador del evento Pachamama Game Jam y  jefe del departamento de componentes del Centro de Entornos Interactivos (VERTEX), de la UCI, considera que “el futuro del videojuego cubano, en gran medida, dependerá no solo de los desarrolladores o creadores, sino de las instituciones que apoyen su avance e integración, para lograr que esos  productos audiovisuales trasciendan las fronteras del país y sean reconocidos.

En su opinión en Cuba no solo existe talento, sino también deseos de hacer, pero muchas personas desde su especialidad no saben contribuir a este desarrollo y por falta de información y promoción respecto a dónde acercarse, cómo integrarte o a quién dirigirse, según declaró a la Agencia Cubana de Noticias.

En tal sentido Pachamama Game Jam contribuye a aunar esfuerzos y voluntades, a fomentar la conciencia ecológica en la creación de productos audiovisuales educativos.

En momentos que a través de diversas vías -por supuesto no institucionales-  llegan a manos de niños y adolescentes cubanos videojuegos poco educativos, con contenidos ajenos a los valores que fomenta la nación o que los acerquen más  al conocimiento de la historia de Cuba, a una cultura general, cualquier iniciativa que contrarreste este fenómeno es loable y debe ser estimulada.

 

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