Adiós a Oleg Popov

Oleg Popov
Oleg Popov fue nombrado artista de pueblo en la URSS.

El Circo Nacional de Cuba también se sumó a la recordación del artista. Entre malabares y agraciados ademanes estará por siempre el famosísimo Oleg Popov

 

Por Ana Margarita Sánchez Soler  asanchez@enet.cu

Si se apaga alguna carcajada en el mundo, es probable que sea echada de menos por quienes conocían a su portador. Pero si Oleg Popov esconde la sonrisa para siempre, muchos seres del orbe guardarán por segundos la suya propia.

Con 86 años partió definitivamente cuando aún era capaz de hacer maravillas con su oficio de payaso. La muerte sorprendió a Oleg el pasado 3 de noviembre y todavía la nariz colorada y redonda conservaba el calor de su cuerpo. El adiós le llegó pocos días después de ofrecer un espectáculo.

El lago Nero, eterno guardián de la ciudad Rostov donde falleciera este célebre payaso, conservará los ecos de sus palabras finales.

En los tiempos de la URSS despuntó la trayectoria artística de Popov junto al Circo de Moscú. Sobrevendrían giras a través de Europa y países como Japón, Estados Unidos, Cuba, Israel, Francia y Australia.

Fue nombrado artista de pueblo en la URSS, lo cual habla de la proporción que alcanzaron sus simpatías. Al hacerse pública la noticia de su partida, muchas compañías circenses de disímiles naciones efectuaron pronunciamientos de condolencia. El Circo Nacional de Cuba también se sumó a la recordación del artista.

Su talento natural era enriquecido por la complementariedad de técnicas circenses. No escatimaba en recursos muy bien pensados para otorgar valor a las presentaciones.

Desde su actuación nos recordaba muchas veces al genial Charles Chaplin, pues de él alimentó igualmente las interpretaciones. Sus números creaban con gran autenticidad un acto de homenaje al Charlot chaplinesco.

Junto al pesar que provoca la despedida van aparejadas muestras de gratitud para el clown que tuviera en la alegría de su público los motivos vitales. Entre malabares y agraciados ademanes será recordado el famosísimo Oleg Popov.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *