Frank es pequeño, pero de corazón grande

Atención costosa y especializada reciben menores en Cardiocentro del Hospital William Soler

Más allá de números y consignas, el bloqueo de los Estados Unidos, repercute de forma cruel en la vida cotidiana de cubanos de varias generaciones. Frank, Armelio y Pavel, son testigos de ello

Ricardo Gómez Rodríguez

Frank es un niño menudo pero de un corazón grande. Grande espiritualmente y aunque haya que lamentarlo, también de forma física. Padece de una enfermedad que provoca el crecimiento acelerado de ese musculo vital para el ser humano.

Frank es rubio, pequeño y aunque los médicos del Centro Cardiovascular del Hospital Wiliam Soler, evitan hablar delante de él, el muchachito llegó a comprender que su vida hoy depende de un medicamento inyectable y algunos otros que hay que traer de muy lejos.

Hablando de corazones, a cualquiera se le parte el suyo cuando con voz menuda Frank le pregunta en las mañanas a su madre: “Mamá, ¿llegó la vacuna?”

Medicamentos y especialistas atienden a ninos con padecimientos del corazón

La de Armelio es otra historia. Anda por los 40 años, pero con un cuerpo enorme, robusto; jamás pudo imaginar que el desmayo aquél ocurrido mientras cargaba cujes de tabacos en su sitio, era provocado por un tumor maligno que le comprime el cerebro.

Operaciones, radiaciones, consultas y tratamientos, alejaron al guajiro de su finca, situada en un lugar intrincado en el centro de la Isla.

Médicos del Hospital Oncológico de La Habana, se desgastan ubicando las pastillas que le son imprescindible al paciente y le brindaron hasta sus casas para tratar de aferrarlo a la capital, porque por muy enfermo que esté a Armelio lo llama el campo, que es donde respira profundo y se siente en paz consigo. Como el mismo dice: …”Palo viejo, tira al monte”.

Pavel, sólo tiene 10 años y gran parte de las vacaciones las pasó buscando quien le imprimiera hojas pautadas, para usar los pentagramas en la Escuela de Música Guillermo Tomás, de Guanabacoa, donde estudia.

Por suerte le entregaron dos cuadernos nuevos al inicio del curso, pero se recibieron en el centro en el último momento, a pesar de los esfuerzos que hace la nación por garantizar gratuitamente una enseñanza costosa, de lujo en otros lares del mundo.

Cualquiera se echa a reír cuando Pavel practica piano en una tabla de la mesa de su casa, y así llegar preparado a la clase de la maestra Teresa.

Ya le explicaron en la escuela lo caro que cuestan los instrumentos que muchas veces traen desde Asia y Europa, por eso es importante cuidarlos como oro.

Frank, Armelio y Pavel sufren el bloqueo. Ese que desde hace 54 años trata de ahogar a un pueblo que lucha por su vida.

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