Qué pasaría si en lo que queda de año, el arribo de viajeros internacionales no crece

La llegada de tres millones de visitantes 84 días antes de que finalice 2016, ya empieza a levantar «elucubraciones»: ¿habrá un crecimiento parecido al del año anterior? ¿Estamos preparados para eso?
Por René Tamayo
Si por una de esas «casualidades de la vida» el arribo de visitantes internacionales a Cuba creciera de octubre a diciembre cero por ciento, es decir, que en este último trimestre vinieran a darse «una vuelta» por aquí la misma cantidad de personas que lo hicieron en el último trimestre de 2015 (entonces fueron 901 070), «no pasaría nada».
O sí, sucedería «mucho»: la llegada de extranjeros y extranjeras, y cubanos y cubanas que residen permanentemente en el exterior establecería en 2016 un nuevo récord: alrededor de 3 millones 900 mil viajeros habrían estado en Cuba durante este año, para un crecimiento sobre el diez por ciento con relación a 2015.
Con cero crecimiento «y todo» a partir de ahora, el archipiélago antillano se ubicaría nuevamente entre los mercados turísticos del mundo más dinámico, con mayor alza en la recepción de viajeros —o tal vez el de más incremento porcentual de visitantes en 2016.
Probabilísticamente, Cuba podría frisar los cuatro millones de visitantes internacionales en este calendario, a menos que graves acontecimientos mundiales o naturales saquen de órbita —aún más— al actual año bisiesto.
Es una elucubración de redactor, solo el tiempo podrá darle o quitarle la razón, pero parece posible tener por aquí una buena cantidad de visitantes internacionales. Y no debe decirse extranjeros, porque entre ellos hay bastantes nativos, gente de aquí; de hecho, estos son —después de Canadá— nuestro segundo mercado emisor de «turismo», como ocurre en casi todo el planeta con sus nacionales emigrados.
Viajantes por aquí y viajantes por allá. Se les ve por dondequiera. Y no digo solo, «turistas», porque decenas de miles de ellos (los estadounidenses que vienen) serían perseguidos y multados en su país por violar el bloqueo económico, financiero y comercial que la Casa Blanca y el Capitolio aplican contra nosotros hace más de medio siglo.
Los ciudadanos estadounidenses son los únicos del mundo al que sus autoridades y grupos de poder les prohíben hacer turismo en Cuba. Ya se sabe, pero no está de más repetirlo. Solo pueden llegarse por aquí si cumplen con una o varias de las 12 categorías o requisitos de viaje que se les impone.
No seré yo quien tilde de turistas a quienes visiten El Floridita; asciendan por las escalinatas de la Universidad de La Habana; paseen por el Malecón; vayan a un ágape con puerco asado en púa incluido; deambulen por Viñales, Trinidad, Ciénaga de Zapata; caminen descalzos por nuestras playas… Eso también es cultura (una pequeña muestra de la nuestra).
El pasado sábado 8 de octubre, el Ministerio de Turismo emitía una nota oficial donde anunciaba la presencia en el país del o la visitante tres millones. Restaban entonces 84 días para que se acabe el año… ¿Es poco tiempo para recibir a otro millón de viajeros internacionales?
«Nananina jabón canda’o», a inicios de año, cuando se desarrollaba la segunda parte de la etapa alta del turismo en Cuba, que se extiende de noviembre a abril, hubo que esperar solo 71 días —del 1ro de enero al 11 de marzo—, para recibir al viajero un millón. Y, como ya dijimos arriba, entre octubre y diciembre del pasado año se contabilizaron 901 070 llegados.
¿El arribo de visitantes internacionales a Cuba tendría un crecimiento parecido al del año anterior? ¿Estamos preparados para eso?… Si mi colega Pepe Alejandro dice que los «papelitos hablan», entonces, los «numeritos» también.
Tomado de Juventud Rebelde