Adiós eterno al colosal Leonardo Acosta

Su legado como intérprete y su vocación ensayística seguramente serán un nuevo expediente del patrimonio cultural cubano para las actuales y futuras generaciones de músicos en la Isla
Por Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu
Inmenso pesar causó la repentina desaparición física del prestigioso musicólogo cubano Leonardo Acosta en el ámbito de las artes cubanas, especialmente.
Leonardo Acosta, Premio Nacional de Literatura y Premio Nacional de la Música, fue un notable musicólogo y saxofonista que compartió cátedra y escenario con prestigiosas figuras del ámbito nacional e internacional como el instrumentista Eddie Shu, el pianista Jimmy Jones o jazzistas mexicanos de la talla de José Solís y Chilo Morán.
Cercano a las carreras de las solistas Elena Burke y Moraima Secada, compartió amistad con Frank Domínguez, el cordial intérprete del piano. Junto a ellos construyó una familia que tejería sueños en el pent- house del Pico Blanco donde la bohemia habanera dejaba sus huellas en canciones, bromas e improvisaciones sorprendentes.
Desde su obra ensayística sus aportaciones fueron altamente valoradas por la crítica de arte, especialmente la musicológica. Tópicos asociados a la identidad y la descolonización en el terreno musical; así como perfiles acuciosos dedicados a personalidades de la música cubana salieron de sus manos en volúmenes esperados por especialistas y públicos curiosos. Entre ellos fueron memorables Del tambor al sintetizador o Descarga cubana: el jazz en Cuba 1900-1950. Obras todas signadas por la madurez del juicio y la oportunidad de la opinión.
Su legado como intérprete y su vocación ensayística seguramente serán un nuevo expediente del patrimonio cultural cubano para las actuales y futuras generaciones de músicos en la Isla.