Transporte en la capital: tema aún inconcluso

Persisten dificultades asociadas a la calidad del servicio del transporte urbano en la capital. Mucho queda por hacer, pero la población también debe hacer su parte…
Ana María Domínguez Cruz
Un metro, un tranvía, ómnibus de dos pisos…; han sido algunas de las sugerencias de quienes se comunicaron por teléfono o por la web con el espacio de la Mesa Redonda, luego de colocar en el programa televisivo el tema relacionado con el transporte urbano en la capital.
Un kilómetro de metro equivale a 100 millones de dólares, según especificó el ingeniero Néstor Alonso Rodríguez, especialista principal de la Empresa Provincial de Transporte de La Habana, y la posibilidad de un tranvía ligero se estudia, con vistas a recibir el financiamiento requerido.
Por ahora, la red de rutas establecida es la única vía de transportación en la ciudad, la que sufrió recientemente algunos cambios que incluyeron la modificación de su numeración, la supresión de algunos tramos en los recorridos y la inclusión de rutas nuevas.
¿Cómo se transportan un millón 200 mil personas en la capital cubana todos los días?
En horarios pico en las mañanas, al mediodía y después de las 17:00 hora local se aglomeran en las paradas habituales del transporte urbano, pero no son pocas las que terminan haciéndole señas a un botero o a un taxi rutero de cinco pesos manoseando una moneda de un peso “por si aparece un Transmetro”.
Los P, las A, las rutas numeradas, incluso esas guaguas de a peso, no logran cubrir la demanda de una población creciente en La Habana que, a pesar de las dificultades asociadas a la transportación en un ómnibus, sigue prefiriendo abordar estos y no los del sector privado, cuyos precios son más elevados para el cubano promedio.
Si la mayoría de la población que habita en la capital vio la Mesa Redonda de este martes en su primera parte dedicada al transporte urbano en esta ciudad, entonces deseará con vehemencia volver al estatus del año 1984, el mejor año para la transportación urbana en esta provincia. Se transportaban a diario alrededor de 4,3 millones de personas en 1700 ómnibus que daban 30 000 viajes, y aún en esa época no era evidente la satisfacción de la población.
Más de 30 años después, el país solo puede aspirar a tener 800 guaguas en explotación en las más de 100 rutas existentes con 1280 choferes para dar entre 7500 y 8000 viajes, a pesar de que se implementan una serie de programas para garantizar la estabilidad del transporte urbano, según explicó Jorge Luis León Linares, director adjunto de la Empresa Provincial de Transporte de La Habana.
Comentó León Linares que desde el 2011, cuando comenzó a implementarse una estrategia para recuperar la transportación y se aprobó por el Consejo de Ministros en 2013 una política para ello, se ha trabajado sin descanso para lograr la sostenibilidad de este servicio.
“Para incrementar el número de pasajeros transportados se han puesto en marcha cuatro subprogramas entre los que se encuentran la recuperación de ómnibus, la reparación capital de aquellos vehículos que tienen más de un quinquenio de explotación, la renovación y completamiento del parque con los 90 ómnibus que importa el país cada año (30 articulados y 60 rígidos) así como el costo de explotación con sostenibilidad. Es vital además garantizar la compra de los recursos necesarios para el mantenimiento de estos vehículos.
“Se han tomado otras medidas con el mismo objetivo como darle prioridad a los ómnibus por las vías principales, lo cual es constatable en la calle Boyeros, con lo que se logra mayor velocidad en el trayecto y por tanto, más viajes diarios. Tenemos además un nuevo sistema de gestión en las terminales de ómnibus, implementado en los puntos piloto de Guanabo y Santa Amalia y el reordenamiento de las rutas, a partir de los estudios de movilidad de la ciudad”.
Guadalupe Rodríguez Rodríguez, directora de Planeamiento y Desarrollo de la Dirección General de Transporte manifestó que si no se cuenta con una infraestructura adecuada, el servicio de transportación de ómnibus urbanos en la capital no se ofrecerá nunca con la calidad requerida.
“Trabajamos en el vial de Alamar a Berroa, en la ampliación de la Vía Blanca y la Calzada de Bejucal, estudiamos las posibilidades de la intersección de Vento y Camagüey y desarrollamos proyectos superiores en 25 estaciones urbanas en nudos principales de intercambio como lo hay en la Ciudad Deportiva, la Virgen del Camino, entre otros”.
Rodríguez Rodríguez especificó que de 3030 paradas existentes solo el 35 % de ellas tiene casetas, y la mayoría carece de señalizaciones. “Este es también un tema que merece nuestra atención para mejor confort a los pasajeros”.
Significativo es que ahora ya exista la Dirección General de Transporte, entidad estatal que regulará lo concerniente a estas actividades, desligándose así las responsabilidades empresariales de las estatales.
El ingeniero José Conesa González, director general de la recién creada institución refiere que se prioriza el transporte colectivo y se aboga por una gestión integral para resolver problemas ya identificados.
¿Qué sucede con las indisciplinas que cometen no pocos choferes?
Rodríguez Rodríguez apuntó que se habilitó la plaza de Inspector de Ayuda al pasajero, que además de brindar información y orientación, controla el buen actuar de los conductores, las paradas en los lugares indicados y a tiempo así como el cumplimiento de sus itinerarios.
“Aún estamos inmersos en el proceso de capacitación de este personal que de manera progresiva se ha sumado a nuestra labor”, acotó.
Maribel Poulot, directora de pasaje de la nueva entidad añadió que otras indisciplinas relativas a los choferes se refiere a la manipulación del efectivo, el desvío de rutas, la irregularidad en sus horarios y la modificación estructural del vehículo, agregándole o quitándole asientos.
“Trabajamos en el control de estas acciones y mantenemos un seguimiento sistemático a los choferes infractores”, destacó Poulot, quien puntualizó que a través del número 18820 las personas pueden dar a conocer sus quejas durante las 24 horas del día como una vía para corregir aquellas actitudes negativas que empañan la posibilidad de ofrecer un servicio de calidad.
El jueves, en la segunda Mesa Redonda dedicada al tema, luego de recibir numerosas llamadas y correos electrónicos, León Linares explicó que en lo que va de año han sido detectadas por el cuerpo de inspectores y por el cuerpo de directivos de la empresa 1254 y 900 irregularidades, respectivamente.
“Hasta la fecha han sido sancionados 580 conductores y 200 de ellos han sido separados del puesto de trabajo. Se han tomado 634 medidas disciplinarias, pues la mala atención del chofer al pasajero, el irrespeto de las paradas establecidas y el mal manejo del efectivo inciden en la reducción de la calidad del servicio”.
Nuevos modelos de gestión implementados en la terminal de Guanabo y de Santa Amalia benefician a los trabajadores y al pueblo en general. El sistema GPS colocado en los ómnibus permite detectar infracciones en el itinerario y la tenencia de un fondo de caja para operar los vueltos favorece el intercambio con el pasajero, pero aún no se ha extendido esta modalidad a otras terminales.
En el segundo día de abordaje del tema, los panelistas explicaron detalladamente el por qué las modificaciones realizadas en las rutas 5 (actual A50), la 126, la 116, entre otras. “Las normas establecidas para la transportación en la capital deben regirse por normas que no se estaban cumpliendo, y por eso estudiamos la movilidad de los pasajeros, y realizamos cambios que no impiden que sigan desplazándose. Al contrario, tratamos de crear recorridos en rutas nuevas que permitan el desplazamiento más rápido de un punto a otro”.
¿Y el transporte privado?
Ya sean los conocidos almendrones o los taxis ruteros de las cooperativas, Conesa González refirió que deben ser adscritos a un sistema complementario de la transportación, bien organizado, que regule rutas y tarifas. “Lo ideal es buscar el equilibrio entre el transporte estatal y el privado”.
Poulot recalcó que los 7413 titulares de licencia y 5400 contratados no siempre respetan las regulaciones del tránsito, y suman más de 340 las licencias canceladas por indisciplinas. “Aproximadamente 160 000 pasajeros se transportan por esta vía a diario pero no siempre disponen de las máximas condiciones de seguridad”.
Significó que el incremento de los titulares de licencia (pues en el 2010 solo existían 3494) no trajo consigo la lógica disminución de la tarifa. “Debemos supervisarlos más porque la tendencia ahora es a acortar los recorridos por la mitad, para cobrar 20 pesos y no 10, como era habitual, de un municipio a otro”.
Desde el punto de vista informativo, el tratamiento del tema en el espacio televisivo fue oportuno, pero la población no le prestará credibilidad del todo si cuando llega a diario a su parada habitual para ir al trabajo o regresar de él debe permanecer mucho tiempo a la espera de una guagua que, al llegar, tal vez no pare, no abra las puertas, o en la que al montar deba viajar “como sardina en lata”.
No se valorarán las inversiones mencionadas ni las sanciones que se dicen ejecutar si los ómnibus no cumplen horarios de itinerarios, siempre están sucios, con asientos rotos y con un chofer que conduce “como si llevara animales y no personas”, frase común empleada por los pasajeros para llamarles la atención.
No obstante, reconozco que la población no siempre se comporta de manera adecuada a bordo de un ómnibus, que se evade el pago del pasaje, que se fomenta en ocasiones el desorden, que no hay solidaridad entre unos y otros, y que no pocos choferes deben tragar en seco mientras son diana de ofensas y faltas de respeto. ¿Debería existir un inspector que controlara esto también? No creo, eso ya depende de nosotros y nuestra educación.
Transporte en la Habana en cifras:
1984: 4.3 millones de pasajeros diarios; 2006: 458 mil personas/días en 87 camellos y 105 ómnibus; 2014: 1 millón de pasajeros diarios; 2015: 1 millón 150 mil pasajeros con más de 600 ómnibus en explotación y 7.000 viajes diarios
Tomado de Cubahora