Daniel Ortega, favorito para ganar presidenciales en Nicaragua

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El líder sandinista precisó que, si es reelecto, continuará “haciendo mejor lo que hemos venido haciendo desde 2007, hasta la fecha.

Los logros económicos alcanzados por el gobierno del FSLN apuntan a un  nuevo triunfo el próximo noviembre

 

Por Mariela Pérez Valenzuela

La fórmula presidencial de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo parece imbatible de cara a las elecciones del próximo 6 de noviembre, ya que las encuestas dan al actual Mandatario más de un 80 por ciento de aprobación en su gestión.

Ortega y Murillo se presentan bajo la bandera de la alianza “Unida Nicaragua triunfa”, integrada por 14 pequeñas agrupaciones y movimientos políticos de diferentes tendencias, aunque el partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) , es aceptado con beneplácito por más del 60 por ciento de la población de la nación centroamericana.

Ese dato confirma que el FSLN, que derrocó al dictador Anastasio Somoza, y del cual es Comandante el Mandatario, continúa siendo el partido con mayores índices de simpatía en el país, con un 60,2 de identificación popular, lo cual lo convierte en una fortaleza política sin contrincantes importantes.

La firma M&R Consultores, importante encuestadora local, indicó que la candidata a la vicepresidencia, de 65 años, ahora coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, es reconocida con agrado por el 82,8 por ciento de los nicaragüenses. La investigación de M&R reveló que el 67,3 por ciento de los consultados apoyan la gestión gubernamental porque considera los intereses y necesidades de la población, la que ha elevado las condiciones de vida en los tres mandatos consecutivos de Ortega, postulado nuevamente durante el VII Congreso Anual Sandinista realizado en junio pasado con la presencia de mil 920 participantes.

En esa ocasión, el líder sandinista precisó que, si es reelecto, continuará “haciendo mejor lo que hemos venido haciendo desde 2007, hasta la fecha en estos nuevos tiempos de paz, de reconciliación, de seguridad, de entendimiento en beneficio de todos los nicaragüenses, ese es nuestro compromiso”, dijo.

Un somero análisis de la política nicaragüense reconoce que el Mandatario carece de rivales fuertes en los venideros comicios. No existe una oposición organizada y real al proceso de la Revolución Sandinista. Sus dos más cercanos rivales inscriptos, del Partido Liberal Constitucionalista y Partido Liberal Independiente (PLI), Miguel Rosales y Luis Callejas, respectivamente, no suman un cuatro por ciento de intenciones de voto.

En junio pasado, un fallo de la Corte de Justicia suspendió al líder opositor Eduardo Montealegre la representación legal del partido Liberal Independiente, que pretendía encabezar una alianza opositora, desconocida por los representantes de esa agrupación en la Asamblea Nacional.

El foro parlamentario destituyó a 28 diputados del derechista PLI –acatando la decisión del poder electoral- ya que ignoraron al nuevo líder del partido, y se habían declarados independientes. Durante las administraciones del FSLN la economía se ha mantenido en un rango de estabilidad, a pesar de un escenario desfavorable a nivel mundial.

En el último lustro, Nicaragua logró un crecimiento económico promedio de 5,2 por ciento, solo logrado por cinco países en la región latinoamericana. Los nicaragüenses reconocen los logros alcanzados en distintos sectores sociales gracias a las alianzas integracionistas a las que el país está integrado, en especial la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA), que permiten brindar atención a los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Un hecho clave han sido las alianzas construidas durante la gestión del presidente Daniel Ortega en el marco del ALBA.

Entre los programas sociales del FSLN está el Plan Techo, que se basa en la entrega de insumos básicos para mejorar las viviendas de las familias más vulnerables y pretende llegar a las zonas rurales a nivel nacional. En 2015 el programa benefició a 121 mil 500 familias, y al finalizar el año 2016 prevén la entrega de 750 mil planes techo en todos los departamentos del país.

Informes oficiales indican que desde el 2007 existe el programa de microcrédito Usura Cero, destinado a familias en situación de extrema pobreza en las áreas urbanas. Éste ofrece acceso a microcréditos y programas de capacitación para mujeres, con la meta de crear unas 95 mil pequeñas empresas de calidad que permitan contribuir a mejorar las condiciones de vida de sus beneficiarias.

Desde su creación el programa ha atendido a 193 mil mujeres. También funciona el programa social Hambre Cero, que entrega un bono productivo alimentario en especie y asistencia técnica a 75 mil familias rurales pobres, carentes de tierra idónea para criar animales. También comprende un bono para el aumento de la producción de comida. La pobreza se redujo de un 42,5 por ciento en el 2009 a un 30 por ciento el 2014.

 

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