Cianobacterias: verdaderas centinelas del mar

Algas microscópicas resguardan los mares e intentan proteger estos ecosistemas del cambio climático
Por Ángeles Muik (jadecorreo@gmail.com)
Las señales que marcan la amenaza actual del cambio climático, incluyen el desequilibrio de las temperaturas y la ocurrencia, cada vez más frecuente, de eventos meteorológicos extremos, como huracanes e inundaciones.
No obstante, a los impactos del cambio climático, un grupo de organismos marinos intentan proteger estos ecosistemas.
Las cianobacterias, desconocidas para el público en general, conforman una parte abundante del fitoplancton de los mares y resultan claves para mantener el equilibrio del planeta. Ellas actúan como verdaderas centinelas del mar frente a las variaciones del clima.
En la actualidad, estas algas microscópicas desempeñan un papel fundamental en el ciclo del carbono, porque absorben el dióxido de carbono del aire (CO2 atmosférico) y originan cerca del 25% de la nueva materia orgánica de los océanos y mares.
Estos microorganismos oceánicos realizan la fotosíntesis con una estructura unicelular bacteriana. En el proceso liberan oxígeno a la atmósfera y por esta razón fueron incluidos entre los organismos vitales para la evolución de la vida en la Tierra.
En un estudio internacional, basado en las muestras extraídas durante la expedición científica Tara Oceans, para el análisis de estas microalgas se utilizaron técnicas innovadoras, con el objetivo de captar los fragmentos de ADN presentes en cada una de las regiones exploradas.
En otras palabras, han estudiado el metagenoma ambiental, o sea el conjunto de genes que hay en un determinado ambiente. Lo que pasa es que, a diferencia de lo que sería un genoma de un organismo en concreto, el metagenoma se compone de la suma de los genomas de todos los organismos -microorganismos en este caso- que habitan en un determinado lugar.
De esta forma se han definido nuevas poblaciones del fitoplancton que habita en regiones oceánicas concretas y se ha descubierto una microdiversidad de cianobacterias antes oculta o desconocida, sensibles a cambios ambientales.
Además de crear un mapa global de la distribución de las cianobacterias, este trabajo ha identificado qué factores ambientales son los responsables de que no se localicen de forma homogénea en los océanos. Básicamente, se ha comprobado que la temperatura y los elementos como el hierro -principalmente- y nutrientes como el fósforo -aunque en menor medida- condicionan la distribución de las diferentes poblaciones de estas cianobacterias.
Digamos que la combinación de estos factores ambientales en una determinada región oceánica delimitan la existencia de poblaciones concretas de Synechococcus y de Prochlorococcus, dos de los géneros de estas microalgas. También la cantidad de luz que penetra en la columna de agua es otro de los factores.
La supervivencia de estos dos integrantes del fitoplancton no está amenazada pero el cambio climático podría hacer que las poblaciones de estas cianobacterias se vieran desplazadas hacia otras regiones oceánicas en las que pudiesen vivir más cómodas. El seguimiento de la nueva diversidad descubierta de estos microorganismos puede ser útil para determinar la velocidad a la que se está produciendo el cambio climático, pero para eso es muy importante que existan programas de monitoreo más o menos periódicos, entre ellos, campañas oceanográficas que pasen por los mismos puntos de muestreo cada dos o cuatro años.
Sobre la posibilidad de manipular las cianobacterias para que sean capaces de absorber más CO2 y, así, frenar el calentamiento del planeta, no existen todavía resultados concretos. Una cosa es el laboratorio y otra muy distinta es el medio natural donde intervienen multitud de factores que, hasta el día de hoy, se nos escapan de las manos. En cualquier caso, la verdadera responsabilidad de parar el cambio climático está en nuestras manos si, también, insistimos en modificar, nuestros hábitos de vida para reducir las emisiones de CO2.
Fuentes Portal: CONEXION COP, WEB de la Organización de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).