Los productos ociosos o de lento movimiento necesitan un tratamiento más eficaz

La no realización de un correcto estudio de mercado, débiles procesos de contratación, la mala política en la formación de precios y el deficiente estado de algunas ofertas, atenta contra ese propósito
Por Carlos Heredia Reyes
Desde junio de 2014 la empresa Comercializadora de Tecnología de la Información (Cedpad), subordinada al Grupo Comercializador de Productos Industriales y de Servicios, del Ministerio de Comercio Interior (Mincin), dispone en la red de redes del sitio www.cilmo.cinet.cu
Las iniciales de Cilmo significan Comercialización de Inventarios de Lento Movimiento y Ociosos, y se trata de un servicio único de su tipo en Cuba, dirigido a facilitar la venta más rápida y eficaz de tales bienes, que aun cuando ha beneficiado fundamentalmente a las empresas, las mayores dificultades para su adquisición están en las personas naturales.
Como parte de la política trazada por el país en este campo se autoriza la aplicación de precios, por acuerdo entre las partes implicadas, para su venta mayorista a empresas u organismos, además de establecerse una red minorista, en varias tiendas de La Habana, y en las empresas comercializadoras de servicios de productos universales en el resto del país.
Estas últimas son las encargadas de hacer las gestiones con las entidades de cada provincia que deseen comprar alguna mercancía.
“Una de las ventajas de contar con los servicios de Cilmo es que se pueden realizar compras interprovinciales. Un cliente de Guantánamo, por ejemplo, solicita un producto que se encuentra localizado en Pinar del Río; recibimos la solicitud y buscamos si existe. De encontrarlo, el cliente se traslada para firmar la relación contractual con la empresa proveedora”, explicó al periódico Granma Alexis Pedraja Escalona, administrador de red.
La aplicación, según Zayas Matorell, otro de los informáticos vinculados al desarrollo del referido sitio del Mincin en Internet, permite unificar la información para gestionar las ventas. “Cada representación provincial perteneciente al Grupo Industrial puede subir los datos de los productos ociosos y de lento movimiento al sistema”, dijo en el referido artículo del colega Yosel E. Martínez Castellanos.
Aunque el portal web Cilmo puede ser visitado tanto por personas jurídicas como naturales, estas últimas no pueden solicitar el servicio de compra.
En opinión de algunas personas resulta doloroso también que no se hagan gestiones de venta, ya sea exponiéndolos en los portales de las tiendas u organizando ferias de fin de semana. Pero a su vez en la mayoría de los casos falta información de los artículos ociosos o de lento movimiento que existen en esas unidades, estantes para mostrarlos y hasta de iluminación para verlos mejor.
Muchas veces son situados en un área distante y sin las mínimas condiciones, cuando podrían situarse entre aquellos productos de alta demanda.
En la población existe además la opinión de que muchos se mantienen por largo tiempo sin venderse por su alto precio, a veces igual o superior al de las tiendas recaudadoras de divisas, o porque están obsoletos.
Aunque la voluntad llama a enrumbar el proceso hacia la eficiencia, existen fallas en la aplicación de las resoluciones, decretos y en la gestión entre entidades y organismos para la movilización y reducción de los mismos o su venta en el mercado minorista, a lo cual se une la necesidad de mejores estrategias comunicativas. No basta solo con disponer de un sitio web como Cilmo.
Según Francisco Silva Herrera, director general de ventas de mercancías del Mincin, los organismos con mayor cantidad de ociosos son los sistemas empresariales de Azcuba, el Minagri y los del Grupo Empresarial de Comercio, pero en honor a la verdad particularmente en la capital habría que agregar, dentro de este grupo, a las entidades constructoras.
Detrás del fenómeno también aparecen otras causas como la no realización de un correcto estudio de mercado, débiles procesos de contratación, la mala política en la formación de precios y el deficiente estado de algunas ofertas, subrayaba recientemente en un artículo titulado Mantiene el país alto índice de productos ociosos, el colega Ortelio González Martínez, del periódico Granma.
Esos y otros problemas subjetivos reflejan el desconocimiento existente aún, sobre todo a nivel de base, en relación con las oportunidades que abren las recientes modificaciones o normativas para flexibilizar el tratamiento de los inventarios.
Lo cierto es que continúa cierto inmovilismo en este asunto, de gran importancia estratégica, siguen habiendo millones de pesos acumulados en almacenes o tiendas, sin que se vislumbre un horizonte claro.