Sencillamente Fidel

sencillamente Fidel
Foto Prensa Latina


Por Rosa Pérez López

Este 13 de agosto prefiero desentenderme de los interminables límites de tu liderazgo político, y pasar por alto el rombo rojinegro, la estrella solitaria y las ramas de laurel que el compromiso con la Patria depositó sobre tus hombros.

Hoy prefiero decirte sencillamente Fidel, como Cuba aprendió a nombrarte desde aquel amanecer de julio del ’53, cuando reeditaste las glorias mambisas de octubre del ’68 y febrero del ’95. Y al padecer en presidio la condena de la que fuiste a bsuelto definitivamente por la historia. Y al llegar al suelo patrio a bordo del Granma, trayendo como principal impedimenta militar tus sueños de profeta de la aurora, para hacerlos realidad un enero triunfal y jubiloso.

Hoy prefiero decirte sencillamente Fidel, como corresponde llamar a los seres entrañables más allá o más acá de jerarquías y magistraturas, porque ese fue el modo con que te hiciste familiar entre nosotros los cubanos, deudores de la soberanía y la dignidad que conquistaste en la Sierra fusil en mano y has defendido en las tribunas voz en ristre.

Hoy prefiero decirte sencillamente Fidel, porque como un soldado más has estado al pie de todas las batallas, amenazas y peligros; porque has argumentado a puro ejemplo y con total entrega tus esperanzas de constructor; porque has compartido cada angustia y multiplicado cada alegría de este pueblo; porque tu fructuoso magisterio no se ha concedido sosiego a la venerable altura de tus años.

Hoy prefiero decirte sencillamente Fidel, porque tu nombre basta para abarcarte la grandeza y ocupar todos los espacios del inmenso y agradecido corazón de Cuba.

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