Para engañar al tiempo, un ardid…

 

HHH
Exposición pictórica recientemente inaugurada en el Edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes.

Ardid para engañar al tiempo es una oportunidad valiosa para repensar etapas pretéritas, pero clásicas del mejor arte realizado en Cuba en todas sus épocas

Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu

 

 

 Ardid para engañar al tiempo es el título de una seductora exposición pictórica recientemente inaugurada en el Edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes.

La muestra, que constituye un tributo al Centenario de la Asociación de Pintores y Escultores cubanos, es una oportunidad excepcional para apreciar el legado de grandes maestros de la pintura nacional.

Dedicada a exaltar la trascendencia ganada por esta Asociación como plataforma de lanzamiento del arte nuevo en Cuba, la muestra evidencia las contribuciones de la misma para modelar y modernizar el campo de la cultura en relación con las artes visuales.

Curada por Delia María López Campistrous, la especialista destaca en palabras al catálogo del evento el papel jugado por los Salones como espacio de éxito económico para los creadores concurrentes, “animando así el terreno de la distribución del arte durante finales del siglo XIX e inicios del XX”.

Al propio tiempo, se detiene en el papel jugado por la Academia de San Alejandro en el fomento de la tradición artística y la evaluación de los géneros de mayor impacto durante este periodo de rica y variada producción artística.

La muestra compendia obras esenciales y artistas imprescindibles del arte cubano: Muerte de Martí, de Esteban Valderrama Peña; En el huerto, de Leopoldo Romañach; Pequeño pescador, de Armando García Menocal; Escena de mar, de Rafael Lillo Foraster; Naturaleza muerta con cesta de naranjas, de Juan Gil García; y Adoración de Cristo, de Manuel Vega; entre otros importantes nombres.

Estéticas diferentes, historias singulares, experiencias de viajes fecundas, cruzamientos de espadas entre maestros y felices reconciliaciones pero, sobre todo, altura estética y arraigo en lo nacional son notas distintas en esta exposición de factura inmejorable por la calidad de lo expuesto.

Posible de visitar hasta el próximo 12 de septiembre, Ardid para engañar al tiempo es una oportunidad valiosa para repensar etapas pretéritas, pero clásicas del mejor arte realizado en Cuba en todas sus épocas.

 

 

 

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