Gobiernos conservadores boicotean a Venezuela en Mercosur

La negativa de Argentina, Paraguay y Uruguay a que Venezuela asuma la presidencia del Mercosur está encaminada a destruir la integración
Escrito por Mariela Pérez Valenzuela
Las trabas impuestas por los gobiernos de Argentina, Brasil y Paraguay, una trilogía conservadora en Suramérica, para que Venezuela asuma como le corresponde la presidencia temporal del Mercado Común del Sur (Mercosur) va dirigido a destruir la unidad alcanzada en ese bloque y la integración regional.
En efecto. Aunque Uruguay pasó la responsabilidad a Caracas el pasado mes, tal como se preveía ya que es rotatoria cada seis meses de acuerdo con el orden alfabético, los otros tres miembros del bloque no aceptan la presidencia venezolana pues no reconocen al gobierno democrático y legítimo del presidente Nicolás Maduro.
Las altas esferas gubernamentales de tres de los cinco miembros permanentes desconocen los estatutos del bloque, en violación de lo establecido, y en busca del debilitamiento del Mercado para poder aliarse a otras formas de gestión imperiales con tratados de libre comercio al estilo de la derrumbada Área de Libre Comercio para las Américas auspiciada por Estados Unidos en pleno apogeo del neoliberalismo en los años 90 del pasado siglo.
Inmersos esos tres países en la reversión de los logros alcanzados por sus gobiernos progresistas antecesores en materia de integración regional, Mercosur parece ser ahora el blanco más próximo para suprimir los mecanismos de solidaridad y de mejoras sociales implantados allí por los expresidentes Néstor Kirtcner, Hugo Chávez y Luiz Inacio Lula da Silva y mantenidos por sus continuadores.
Desde que se anunció la asunción de Caracas a la presidencia temporal, los jefes de gobierno de la llamada trilogía neoliberal de Suramérica vienen tejiendo una serie de trabas para impedir la presidencia temporal venezolana, tratando de crear un vacío en la jefatura de ese organismo de fuerte impacto económico en la región.
Esta semana, el gobierno de Mauricio Macri anunció que busca la organización de una reunión de presidentes o cancilleres del Mercosur para “rescatar al Mercosur de una aparente parálisis que puede potenciar”, una postura rechazada por Venezuela, en cuya cancillería ondea la bandera de la organización fundada en 1991.
A la presunta consulta de la trilogía conservadora respondió la canciller venezolana, Dalcy Rodríguez, quien afirmó que su país está en pleno ejercicio del Mercosur desde el pasado 29 de julio, cuando Uruguay le pasó el mando, y no existe el supuesto vacío de poder a que hacen alusión los conservadores, lo que calificó de “otra farsa”.
La Ministra de Exteriores reiteró que tales posturas “solo buscan dar al traste de forma acelerada y antijurídica con los mecanismos de integración regional y ratificó que su país ejercerá responsablemente su mandato temporal a pesar de las amenazas de los sectores derechistas que siguen “enfrascados en el pasado”.
Para la canciller, las normas del Mercosur son claras y Venezuela no debe ser sustituida, aunque, dijo, sabemos que existen fuerzas económicas interesadas desunir a este bloque tan importante.
Asimismo, agregó que existe la pretensión de realizar un asalto a la institución, que es alentado desde Washington, tiene sello imperial y “está amenizado por sus altas autoridades en su tour por la región (referencia al viaje actual del secretario de Estado norteamericano John Kerry a Argentina y Brasil), para impedir los logros socioeconómicos a favor del desarrollo, la igualdad, e inclusión de los pueblos”.
Se trata, opinan politólogos, de una nueva agresión contra el gobierno de Maduro por parte de la derecha extremista del Sur de América Latina, interesada, en alianza con Estados Unidos, de destruir las organizaciones integracionistas –ya creadas como Mercosur- y otras que surgieron como nuevos mecanismos basados en la solidaridad y la economía en función de la mejoría social.
Los gobiernos de Horacio Cartes y Mauricio Macri oficializaron su oposición al traspaso normal de Uruguay a Venezuela, mientras el interino de Brasil, mediante su canciller José Serra, afirmó que no reconocerá a Venezuela en la presidencia del Mercosur durante este semestre y criticó al presidente Tabaré Vázquez por actuar –según indicó, aunque es mentira- de manera unilateral.
El periódico O Estado de Sao Paulo recordó que Serra y el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), aliados clave del presidente suplente Michel Temer y unidos a favor del juicio político contra Dilma Rousseff, visitaron Montevideo el 6 de junio pasado para pedirle, sin éxito, al canciller Rodolfo Nin Novoa que mantuvieran el mandato hasta mediados de agosto para evitar pasarlo a Venezuela.
De acuerdo con Nin Novoa, solo Caracas está capacitada para convocar a una reunión de los restantes miembros del Mercosur, lo cual no ha sucedido hasta ahora.