Retos y laberintos para Danza Contemporánea de Cuba

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Danza Contemporánea de Cuba.

Provocativa, audaz, imaginativa en sus propuestas, esta compañía tiene el encanto que aporta siempre .0la renovación tejida desde la fantasía y el libre albedrio de quienes se entregan a la creación coreográfica

Escrito por Ana Margarita Sánchez Soler

asanchez@enet.cu

Danza Contemporánea es sin dudas una de las compañías cubanas de amplio reconocimiento en el espectro nacional. No es casual este mérito si se considera que tras las facturas renovadoras de la afamada agrupación hay un recio dominio del lenguaje académico desde las sólidas bases del magisterio.

Provocativa, audaz, imaginativa en sus propuestas, esta compañía tiene el encanto que aporta siempre el suspense de la renovación tejida desde la fantasía y el libre albedrio de quienes se entregan a la creación coreográfica.

Recientemente la compañía cubana ha promovido el proyecto Islas creativas, el cual ha contado con la contribución del coreógrafo inglés Theo Clinkard en el marco de un evento que persigue dinamizar las relaciones culturales entre ambas islas desde la perspectiva de la riqueza de los sentidos. Interactuar con el público, provocarle desafiando los límites de la imaginación y la sensorialidad parecen ser algunos de los puntos de apoyos de estos ejercicios danzarios.

Con un sugestivo programa se presentó Danza Contemporánea de Cuba en el Gran Teatro Alicia Alonso, para dar culminación así a la primera edición del proyecto Islas creativas, que en esta edición logró formar un “triángulo entre lo que el espectador observaba, escuchaba y pensaba” confesó Clinkard, tras reconocer la brillantez de un bailarín como Víctor Varela.

Jorge Brooks, mánager de Danza Contemporánea de Cuba (DCC), reflexionó: “Estos coreógrafos constituyen el preámbulo del proyecto Isla creativas en su primera edición, con el apoyo de Theo Clinkard y su colaboración docente-artística, la cual constituyó un aporte en cuanto a opinión estética muy importante para la formación de los bailarines de DCC”.

Titanes de la escena parecieron los gladiadores-bailarines en un espacio mágico donde inspiración y técnica se dieron la mano para configurar un universo abierto al espectador, coprotagonista, desde su visualidad, de un mundo sensorial para el crecimiento de todos.

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