La Jiribilla en sus 15 años

La Jiribilla
Primera edición de La Jiribilla.

Si hoy La Jiribilla es uno de esos proyectos que consiguen echarse al hombro una parte considerable de la intelectualidad y público en general, se debe al sentido de pertenencia hacia la cultura de una nación

 

Escrito por Ortelio Rodríguez Alba  alba@bellasartes.co.cu

Es tal vez un instinto antropológico ingénito, el que nos lleva a explorar las esencias propias de nuestra cubanidad. Existe un ansia recurrente, que alguna vez nos ha conquistado, por definir qué somos y qué nos une. Explicaciones de toda índole se ponen en pie ante nuestros ojos, claro que algunas calan más profundo que otras. José Lezama Lima apuntó en una de sus magistrales definiciones que los habitantes de esta Isla llevábamos dentro al ángel de la jiribilla. Así lograba una acepción que habría de perdurar en el imaginario de muchos de aquellos que evocamos a ese querubín, cuando de pensar nuestros distingos se trata.

Con la premisa de atrapar en una publicación digital esos matices singulares, surgió el 5 de mayo de 2001 La Jiribilla, revista que este año celebra su aniversario 15. Desde entonces el proyecto se ha enriquecido, convirtiéndose en uno de los espacios imprescindibles para la divulgación de nuestro panorama cultural. A tono con la era del ciberespacio, resultan cada vez más necesarios sitios en la red que promuevan la intensa actividad asociada a las diferentes esferas del arte y el pensamiento intelectual.

La etapa fundacional residió en El Palacio del Segundo Cabo, donde se gestaron aquellas placenteras sensaciones de los primeros pasos. La publicación afloraba, llevando la marca de gente comprometida con la información y el ejercicio periodístico. Tal vez nadie sospechaba entonces las proporciones que alcanzaría, como núcleo de otras iniciativas que el tiempo fue aparejando. Entre ellas, cuentan el soporte impreso materializado en los Cuadernos concebidos en comunión con Letras Cubanas, La Jiribilla de Papel o las Ediciones Multimedia.

Se ascendían peldaños para desafiar el carácter virtual del internet y permitir a lectores, quizás más alejados de la tecnología, el acceso a estos contenidos. Tras tomar por sede la conocida Casa Amarilla del Vedado, se fomentó la Sala de Foros para intercambiar con público interesado sobre temáticas vinculadas a la actualidad de Cuba en diversos órdenes. Ese fue un importante punto de aproximación con los seguidores del proyecto, caracterizado por la complicidad en medio de álgidos debates.

Si hoy La Jiribilla resulta uno de esos proyectos que consiguen echarse al hombro una parte considerable de la intelectualidad y público en general, es debido al sentido de pertenencia hacia la cultura de una nación. Allí se abren las ventanas para atestiguar la fertilidad de ese universo y afianzar más allá del tiempo cierto ángel que pulula inquieto sobre esta ínsula…

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