Paisajes que despiertan la imaginación

13 Rutas del paisaje contemporáneo cubano
Habana III, de Ernesto Javier Fernández. Impresión digital, acrílico y leds 70 x 105 cm. Foto: Cortesía de la curadora

Gabriela Hernández expone 13 Rutas del paisaje contemporáneo cubano, en la galería Antonio Alejo, de la Academia San Alejandro

 

Por Toni Piñera

El paisaje es una palabra vasta, que traspasa fronteras, dimensiones, espacio y tiempo. Es, además, un símbolo mental que nos permite viajar al infinito porque así es él. No tiene límites, ni bordes que lo enmarquen, es libre. Por eso, cuando miramos en derredor, siempre hay algo más que parece no pertenecerle.

Este amplio concepto, fue seleccionado por la joven curadora Gabriela Hernández Brito, para dar rienda suelta a emociones, y construir, desde la creatividad de un grupo de conocidos artistas cubanos, las mil y una visiones del paisaje que existen, tantas, quizá, como seres humanos habiten la tierra y allende el planeta. Interesante propuesta que entrelaza conceptos, símbolos, ideas, visiones, y, sobre todo rutas del panorama cubano contemporáneo que tocan el tema, y resultan, pues, la tesis con la que cierra, con broche de oro, un tiempo de estudios en la Facultad de Artes y Letras, de la Universidad de La Habana.

Bajo el título 13 Rutas del paisaje contemporáneo cubano, muestra en la galería Antonio Alejo, de la Academia San Alejandro, su interesante trabajo, traducido en un conjunto de obras de varios creadores: Antonio Espinosa, Enrique Báster, Ernesto Javier Fernández, Ernesto Villanueva, Frank Mujica, Gabriel Sánchez Toledo, Kadir López, Kelvin López, Luis Enrique Camejo, Mabel Poblet, Rafael Pérez Alonso y Sándor González. Y utilizando las palabras de la curadora en el catálogo, “todos estos creadores proponen nuevos caminos del paisaje en el arte cubano contemporáneo al acercarse a este género de manera diferente a lo que la tradición paisajística cubana impone. Ellos revitalizan un género medular en la historia del arte cubano y universal pero desde una perspectiva totalmente contemporánea y posmoderna al amalgamar estilos, tendencias e intereses diversos”.

En ella, cada quien busca su paisaje, externo o interno que fluye después, sobre las disímiles superficies, como palabras de un vocabulario personal, ese que lleva cada uno en sí, porque somos individualidades con formas de pensar y hacer muy diferentes, unos de otros.

Cuando un creador toma la decisión de mostrar una obra acabada, nos está lanzando al rostro un desafío. Una apasionante aventura estética da entonces comienzo. Aventura, subrayó, porque lleva en sí misma todas las expectativas de un hallazgo inesperado. Y en esta exposición, reunidas las piezas de los artistas, se multiplica. Con mucho tino e imaginación reúne en el estrecho marco de la galería un sinfín de “novedades” paisajísticas que causan admiración, al estar unos junto a otras, y da una visión de la pluralidad en el medio. Algunas devienen una suerte de juegos de ideas, objetos, materias y técnicas que conforman creaciones alejadas de todo aquello que nos recuerda lo más tradicional en esta temática, y, proponen un paisaje mucho más amplio que cuestiona, desde la historia del arte hasta la sociedad.

Buscando lo original, y alejado de caminos trillados, abre un lugar a artistas poco promocionados en los medios de la Isla, así como otros que tocan el tema cotidianamente, aunque, por problemas de límite de espacio quedan fuera muchos otros creadores que bien pudieran estar en su nómina.

Poco a poco, al caminar por estas rutas propuestas, el espectador viaja exaltando la mente, y edifica al tiempo del artista, su paisaje. Ese que va surgiendo entre abstracciones, sensaciones vitales y visuales que se reproducen en las piezas con una fuerza telúrica fantástica, metáforas que deambulan sobre superficies que devienen símbolos de la contemporaneidad creativa, fundidos en materiales u objetos que cambian, desde la mano del artista, su función  inicial para convertirse en otra realidad portando significados diferentes, que deslumbran las miradas cuando se descubren. Hay estados de ánimo entremezclados en dibujos o siluetas de la ciudad; lo interno aflorando como fragmentos de un paisaje que esculpen sentimientos/recuerdos de cada creador, espectros neblinosos, o hasta cuños que devienen símbolos, hablando de historias pre­sentes/pasadas para reflexionar… La carnalidad de las propuestas y las vibrantes imágenes, constituyen la regia producción de la existencia humana que vivimos, precisamente, en un paisaje. La vida como es. Pura imaginación, siempre espléndida y abierta como él.

Tomado de Granma

 

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