Celebró Santo Domingo elecciones generales este fin de semana

Este domingo, Santo Domingo celebró elecciones generales en una maratónica distribución de cargos hasta el nivel municipal, en las que sobresale la presidencia de la nación caribeña
Por Mariela Pérez Valenzuela
En el año en que se conmemora un centenario de la primera intervención militar de Estados Unidos en Santo Domingo, la pequeña nación caribeña que comparte con Haití la isla La Española, celebró este domingo elecciones generales, en las que estuvieron en juego más de cuatro mil cargos públicos, entre ellos la presidencia del país.
Analistas consideran que República Dominicana está siempre bajo la mirada atenta de Estados Unidos –que arremetió de nuevo contra el patriótico pueblo de esa nación en 1965-, dado el interés de los norteños en controlar el área geopolítica del Caribe. Es imposible, al menos por ahora, que surja allí un gobierno que contradiga sus intereses capitalistas.
Las botas estadounidenses hollaron la tierra dominicana por primera vez en 1916, y luego su latente interés por ese país se hizo notable de forma pública tras el fallecimiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo el 30 de mayo de 1961.
Mientras comenzaba el tránsito hacia la democracia, el asesinado presidente John F. Kennedy, declaró públicamente que: “prefiero un régimen sangriento de corte trujillista a otro comunista en el hemisferio”, en evidente alusión a Cuba, cuya Revolución había triunfado el primero de enero de 1959 y ese año 1961 propinó a Washington una derrota militar en la invasión de Playa Girón.
Medina favorito
Hasta el momento y de acuerdo con los sondeos de opinión conocidos horas antes del acto comicial, el mandatario Danilo Medina, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) aparece como favorito para un segundo mandato de cuatro años, al contar, siempre según encuestas, con un 59 por ciento de las intenciones de voto, lo que le permitiría ganar en la primera vuelta (un 50% más uno).
El gobierno de Medina, según publicaciones dominicanas, tiene una efectiva aceptación popular, debido a las políticas económicas y sociales que adoptó en los últimos cuatro años, pero sin lesionar las estructuras económicas ni a los consorcios capitalistas.
Entre ellas se encuentra el llamado pacto educativo, que satisfizo una antigua reivindicación de la población, mediante el cual el sector de la educación obtuvo el cuatro por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
También efectuó una campaña nacional de alfabetización denominado “Quisqueya aprende contigo”, y extendió el horario de clases de cuatro a ocho horas diarias.
Otra obra de beneficio popular fue el inicio de la construcción de dos plantas a carbón en Punta Catalina de 769.8 mW, así como varios parques eólicos en las regiones Sur y Este, entre otros proyectos eléctricos, y la renegociación de contratos con las empresas extranjeras productoras de energía.
Medina también impulso otras medidas, entre ellas la creación de la Banca Solidaria, la ampliación del Sistema de Seguridad Social, los préstamos a microempresarios y agricultores, y sus visitas sorpresas a comunidades rurales, que dejaron un impacto en las capas más pobres, pues nunca antes hubo similares desplazamientos.
Sin embargo, no fue un paseo su gestión, pues aun cuando se reconozca su trabajo, debió enfrentar un déficit fiscal dejado por la anterior administración, lo cual obligó a su gobierno a implementar medidas antipopulares, como el alza de los impuestos, mal recibidos en el pueblo.
También en el 2014 e inicios de 2015 salieron a flote varios casos de corrupción administrativa, que no prosperaron en las cortes debido al control que en ellas ejercía el oficialista PLD.
A pesar de esos tropezones, la encuestadora Mitofski afirmó que en 2015 Medina tenía el favor del 90 por ciento de los interrogados.
Este favorecedor panorama no parece amilanar al candidato opositor Luis Abinader, del Partido Revolucionario Moderno, que sería el segundo más votado y aunque reconoció la ventaja del Presidente afirmó que en la realidad está por debajo del 50 por ciento de las preferencias, y para imponerse en primera vuelta necesita superar esa barrera.
Coinciden con Abinader los también aspirantes opositores Guillermo Moreno, Elías Wessin Chávez, Minou Tavárez Mirabal, Soraya Aquino y Pelegrín Castillo, quien recordaron –publica el Listín Diario- que hasta ahora el sistema electoral ha beneficiado a las élites políticas y económicas del país.
En la lid tomaron parte 26 partidos políticos, un movimiento provincial, y siete municipales, pero son pocos los que tienen posibilidades de ocupar un lugar destacado en los sufragios, ya que la oposición carece de un programa común, lo que la debilita frente al oficialismo.
Elecciones históricas
Más de seis millones y medio de dominicanos fueron convocados a las urnas en lo que se cataloga como elecciones históricas, pues por primera vez en dos décadas se eligieron los cargos para la presidencia, legisladores y líderes municipales el mismo día.
Se disputaron cuatro mil 106 cargos, en las 32 provincias del país y 158 municipios, de ellos tres mil 842 a ese nivel y 262 en el Congreso Nacional. En el proceso trabajarán 80 mil miembros en los 16 mil colegios electorales, según la Junta Central Electoral, máxima rectora de los comicios.
El desglose apunta a 32 senadores, 190 diputados (178 por representación proporcional, siete diputados de ultramar y cinco diputados nacionales). Además, 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen) con sus 20 suplentes.
En los municipios fueron electos 158 alcaldes y vicealcaldes, mil 164 regidores (“concejales” en otros países) y sus suplentes, además de directores y alcaldes suplentes para los distritos municipales y secciones rurales, respectivamente.
Fueron elegidos de forma indirecta los diputados de ultramar (representantes de las seccionales de dominicanos en el extranjero), ministros y viceministros a través de la boleta de elección presidencial; y se elegirán directores y subdirectores, indicó la Junta Electoral Nacional.
La reforma constitucional del 2010 permite que las tres elecciones sean concurrentes a partir de este 2016 y el presidente sea reelecto dos veces de manera consecutiva.
Analistas estiman que la modificación podría facilitar que más personas participen en la acción democrática. En las presidenciales la asistencia anduvo en torno al 70 por ciento, pero caía a un 17 cuando se trataba de las parlamentarias.
En la isla caribeña se encuentran varias organizaciones internacionales, entre ellas la Unión de Naciones Suramericanas, quienes fungieron como invitadas a observar el proceso comicial.