El nuevo cine latinoamericano, una forma de visibilizar al continente

El nuevo cine latinoamericano tiene como propósito reafirmar la unidad entre hombres y mujeres de esta parte del continente que se dedican a la cinematografía
Por Daylina Morales Escobar
“Hace 40 años, después de decenios de producción comercial de bajo nivel, el cine latinoamericano conoció un renacimiento asombroso, como movimiento de cine vanguardia con objetivos políticos y estéticos, este movimiento de se definió como “nuevo cine latinoamericano”, incorporaba un análisis de sus propias condiciones de producción, en términos de la teoría del subdesarrollo”, escribe Michael Chanan, en su artículo El cine latinoamericano: del subdesarrollo al posmodernismo.
Después de leer esta definición, podemos caer en cuenta de que, como muchos procesos, el simple hecho de enmarcar al nuevo cine latinoamericano en una etapa específica resulta un poco difícil.
Desde su surgimiento ha variado en cada época y en sus realizadores. El inicio se produjo con el Festival del Cine Latinoamericano de Pesaro en la década del 60, pero el momento clave fue cuando realizadores como Aldo Francia y Edgardo Pallero, junto a un grupo de aficionados cineastas chilenos, tuvieron la certeza de unificar la idea pionera de crear un festival de cine, algo inusual en Chile. En el año 1967 el Festival de Viña del Mar celebrado entre el 1y el 8 de marzo de 1967, se convirtió en el primer Festival del cine joven latinoamericano, en el cual tuvo lugar el primer Encuentro de de cineastas latinoamericanos.
Entre los acuerdos de este primer Encuentro… se destacaba “la promoción del cine latinoamericano mediante muestras de festivales internacionales de todo el mundo y la distribución conjunta de filmes”.
Este elemento da una pista de que el Nuevo Cine Latinoamericano tiene como propósito reafirmar la unidad entre hombres y mujeres que se dedican a la cinematografía, basado principalmente en que estos festivales conciben que la gente se reúna, para entonces impulsar, propiciar el intercambio entre los jóvenes realizadores de esta parte del continente.
Los creadores de la época se concentraron entonces en ubicar al nuevo cine como un instrumento de lucha para fortalecer las culturas nacionales de Latinoamérica. Entonces estuvo encaminado hacia el cine del autor, y alejado de los mecanismos comerciales.
El nuevo cine latinoamericano critica los modelos de cine impuestos por la gran productora de Hollywood, y se propone una unidad, un destino común, como una gran comunidad de naciones.