Nelson Domínguez, los delirios de una pintura…

Nelson Domínguez, los delirios de una pintura…
El legado de Nelson Domínguez se multiplica y su vocación pedagógica no se detiene en el tiempo.

Atraído por las gamas de ocres y una paleta más bien reducida, sus temas y personajes rezuman el misterio de las culturas africanas que desde Lam y Diago,  han marcado derroteros en torno a nuestra idiosincrasia

 

Por Ortelio Rodríguez Alba  alba@bellasartes.co.cu

Dueño de un imaginario portentoso que hunde sus raíces en el universo rural del cual es originario, Nelson Domínguez es un modelo sugestivo de hombre raigal en sentimientos, filosofía del arte y amistad incondicional.

No es azaroso que su origen humilde lo haya catapultado a fuentes de sabiduría popular mediante lo que pudiéramos  llamar el romancero campesino, rico en fabulación, preñado de misterios y pletórico de una imaginación desbordada, propia de individuos capaces de convertir la gracia de una historia en una ficción increíble del talante de los relatos de Juan Candela, el célebre personaje de Onelio Jorge Cardoso.

Nelson Domínguez, hombre de formación académica tras sus pasos por el Escuela Nacional de Arte y posteriormente por el Instituto Superior de Arte, es uno de los creadores contemporáneos que por los años 70 del pasado siglo añade notas de creatividad  al panorama del arte insular. De sus pinceles brotaron  figuras marcadas por el surrealismo y la nueva figuración, muchas de estas insertadas  en combinaciones inusuales donde el paisaje emerge como género diferenciado y de factura experimental.

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Pintura de Nelson Domínguez

Atraído por las gamas de ocres y una paleta más bien reducida, sus temas y personajes rezuman el misterio de las culturas africanas que desde Lam, pasando por Diago y anclándose en otros contemporáneos como Zaida del Río y Flavio Garciandia abre rutas al cultivo de una iconografía singular que terminó sedimentando un estilo propio. De esos años nacen también sus grabados, ricos en relieve y expresivo en sus potencialidades temáticas.

Ensimismamiento, ensueño profundo de la materia, resistencia, en estos términos se ha referido a su obra el destacado crítico de arte Tony Piñera: Coincido con sus apreciaciones pues, vistos desde la contemplación detenida, los trabajos de Domínguez abren brechas al sordo silencio de  la meditación. Sus piezas traducen una atmósfera que lejos de la anécdota, evoca, más que representa. Así surgen figuras alargadas sobre fondos neutros y difuminados o criaturas multiformes que se integran al espacio pictórico con sorprendente naturalidad.

El artista ha incursionado también en la escultura. De sus manos han surgido atractivos conjuntos escultóricos y novedosas instalaciones que han tomado el pulso de la vida cotidiana mediante enseres tan comunes como las pinzas de tendederas, las cuales han devenido signos de realidades simbólicas y otras veces, tangibles, las construidas de balcón a balcón en la Habana Vieja, por ejemplo.

Obras del importante artista son fondos valiosos de la colección del  Museo de Bellas Artes de La Habana y algunas de ellas integran el rico tesauro de coleccionistas privados en diversas partes del mundo.

El legado de Nelson Domínguez se multiplica y su vocación pedagógica no se detiene en el tiempo…todos aprendemos de él, incluidos sus alumnos agradecidos de toda la vida.

´Desde su taller continua el artista modelando figuras…Hoy es un elegguá, mañana podrá ser un ángel o una atrevida libélula…Con la llegada de la alborada las cosas pueden cambiar…

 

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