Música y baile tesoros de La Tropical

Música y baile tesoros de La Tropical
Es fácil sentir orgullo porque tengamos al salón más musical de América Latina.

Para buscar la cubanía habrá que recorrer disímiles sitios con múltiples valores. La Tropical es uno de obligada referencia

 

Por Ana Margarita Sanchez Soler  asanchez@enet.cu

Muchas veces nos hemos preguntado qué somos los cubanos y qué rasgos nos definen. Cada quien según su experiencia vital encuentra desde sí mismo, un modo de hallar respuestas.

Encontrar definiciones precisas es complejo, pero hay esencias que nos pertenecen a todos. Ya dijo el etnólogo Fernando Ortiz que éramos un gran ajiaco aludiendo a las mixturas que nos componen y a ello no escapa la música.

Decir Cuba es citar la musicalidad y el baile, porque el sentido del ritmo nos ha sido legado desde nuestros antepasados. Sonoridades africanas se entrecruzaron para convertirse finalmente en rumba o guaguancó. Los resultados guardan múltiples procesos intermedios.Es por eso que los géneros acabados de hoy, poseen muchos años de evolución.

Pienso en ello al transitar por los derredores de La Tropical, sitio emblemático para el bailador. De inmediato el pensamiento intenta rastrear los orígenes de la timba que resuena e imagino un cúmulo enorme de personas vitoreando a la orquesta.

¿Cómo no pensar en todos los que han transitado por allí ofreciendo lo mejor de su arte? Con nombre muy elocuente ese sitio lanza su invitación para permitir que nos posea la música caribeña.

Y en cada nota va el tributo a los que no están ya; pero dejaron sus pasos en ese recinto, como el gran Juan Formell. Otros signados por su obra permiten hoy que abunden las rutinas de casino.La lista sería enorme; pero vale citar a El Charangón de Elito Revé, Alexander Abreu y Havana de Primera, Maykel Blanco y Salsa Mayor u otras tantas agrupaciones de enorme talento.

Para buscar la cubanía habrá que recorrer disímiles sitios con múltiples valores y La Tropical es uno de obligada referencia. El ritmo acelerado con que vivimos nos impide reparar a veces en la dimensión que ocupan algunos espacios dentro del universo cultural.

Preservar la identidad significa también registrar las zonas donde se generan focos creativos afines a nuestras tradiciones. Es cierto que no todos los cubanos son expertos bailadores, eso sería un cliché; pero el instinto de ir al compás de la tumbadora asemeja a los nacidos en esta Isla.

Cuando nos miremos por dentro, intentando hallar la cualidad que poseemos capaz de enlazarnos a Cuba, encontraremos al baile. Esa es una de las que saltan a mi vista para llenarme de regocijo. Es fácil sentir orgullo porque tengamos al salón más musical de América Latina. La Tropical de la Habana, tal como reza el estribillo, es palacio del bailador.

 

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