Biomasa: energía alternativa del futuro

Biomasa: energía alternativa del futuro
Una de las vías poco usadas para la producción de energía a través de una fuente limpia es la conversión adecuada de la biomasa

El uso moderno de la biomasa para generar energía renovable es uno de los nuevos desafíos que Latinoamérica puede asumir para hacer frente al cambio climático

 

Por Ángeles Muik  jadecorreo@gmail.com

América Latina y el Caribe es una región especialmente vulnerable a las variaciones del clima.

A pesar de que los países que la conforman no son grandes emisores, deben afrontar las mayores consecuencias si la temperatura del planeta continúa en aumento.

Para evitar que los gases de efecto invernadero (GEI) sigan incrementándose – y con ello prevenir desastres – se espera que los países ratifiquen el Acuerdo de París, y empiecen a cambiar los combustibles fósiles por energía verde, un camino que permitirá preservar la vida en la Tierra.

Una de las vías poco usadas para la producción de energía a través de una fuente limpia es la conversión adecuada de la biomasa, entendida según la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) como la producción de potencia energética  a partir de materiales no fósiles de origen biológico, tales como los desechos agrícolas y forestales, además de los residuos orgánicos y el estiércol.

Si la biomasa se filtra por un proceso adecuado con tecnología de avanzada, puede generar diversas formas de energía basada en fuentes limpias.

El uso de la biomasa para este fin es bastante significativo. Ejemplos como la conversión de los restos de la “palma africana” en aceite y los residuos de caña de azúcar en etanol, confirman la capacidad de estos productos para ser usados como combustible de transporte.

Estos desechos biológicos también pueden producir electricidad, gas y energía térmica.

En resumen la biomasa tiene un futuro prometedor dado que podría representar el 60 por ciento del uso de energía renovable total hacia el año 2030.

Su gran potencial en todos los sectores de la vida cotidiana representa alrededor del 30 por ciento de la biomasa global, una fuente energética limpia y con aplicaciones prácticas en la generación eléctrica, la calefacción urbana, la producción de biocombustibles para el sector del transporte y la obtención de calor para la industria de manufacturas y en los edificios públicos y multifamiliares.

Fuente: Conexión COP, Web del PNUMA

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