Peso corporal y enfermedad de Alzheimer

Evitar el aumento del peso corporal puede ser una manera efectiva de retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer
Por M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández *
En investigaciones anteriores se había demostrado que la obesidad aumenta las posibilidades de padecer de esta enfermedad. Pero ahora se conoce que las libras sobrantes pueden acelerar su comienzo.
Y esto es muy importante pues uno de los objetivos de las investigaciones focalizadas sobre esta enfermedad trata de encontrar las maneras de demorar su inicio.
Una interesante investigacion fue realizada en el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de los Estados Unidos, publicada en la revista Molecular Psychiatry, donde se analizaron a más de 140 personas de 83 años de edad cuando se les realizó el diagnostico de enfermedad de Alzheimer. Aquellas con excesivo peso corporal a los 50 años de edad era más jóvenes cuando comenzaron las manifestaciones de la enfermedad caracterizada por destruir a la memoria.
Pero se encontraron variaciones en la edad del comienzo pues por cada incremento de una unidad en el índice de masa corporal, el inicio del Alzheimer fue de siete meses antes como promedio.
En las autopsias realizadas a estos pacientes con Azheimer, pero con mayor peso en la mediana edad, se encontraron mayores signos del daño cerebral propio de la enfermedad.
OTRAS AFECTACIONES A LA SALUD
Los adultos obesos con frecuencia presentan otras enfermedades derivadas del excesivo peso corporal y relacionado con el Alzheimer como son la diabetes, el colesterol alto y la hipertensión arterial.
Pero resulta lógico pensar que la obesidad por si misma puede contribuir a acelerar la presencia de la enfermedad de Alzheimer.
En muchas investigaciones se ha encontrado como la obesidad puede provocar un estado de inflamación crónica del cuerpo, incluyendo al cerebro. Y esta inflamación puede empeorar los daños cerebrales en las personas con Alzheimer.
Aunque esto aun no ha sido confirmado, es una fuerte razón para evitar la obesidad en la mediana edad.
Esta investigación pone de manifiesto que hay una serie de factores de riesgo de Alzheimer que podemos modificar a nuestro favor.
Comenzar a perder peso a los 40 o 50 años no es precisamente un paseo por el parque. Pero tampoco es una tarea imposible de cumplir, sobre todo cuando se tienen bien definidos los objetivos en relación a una buena salud.
De ahí la sugerencia de una alimentación similar a la dieta mediterránea, rica en verduras, frutas, pescados y aceite de oliva, pues además de ayudar a mantener un peso saludable, es capaz de mantener a raya a las enfermedades mencionadas incluido demorar la aparición del Alzheimer.
Por otra parte, el ejercicio físico y mental también tiene un importante efecto protector en relación con esta enfermedad. Los mismos factores con efectos beneficiosos para la salud cardiaca también influyen en la salud cerebral.
* Master en Ciencias y Profesor Consultante
Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente Dr. Salvador Allende
La Habana – Cuba