¿Volverán los Fujimori a Perú?

Este domingo unos 23 millones de peruanos están convocados a elecciones generales para elegir nuevo presidente, en la que se presenta como favorita Keiko Fujimori
Por Mariela Pérez Valenzuela
A pesar de las grandes manifestaciones populares en su contra, la derechista Keiko Fujimori aparece como favorita en las elecciones generales del próximo domingo, en las que aspira, aunque en segunda vuelta, a convertirse en la primera mujer presidenta de la nación andina.
El pasado martes, millones de personas en 20 ciudades peruanas salieron a las calles a pronunciarse contra la líder del partido Frente Popular, quien debió suspender su agenda de ese día debido a las grandes movilizaciones organizadas por instituciones de derechos humanos y movimientos populares.
Keiko, nacida en Lima en 1975, es la primogénita del ex mandatario Alberto Fujimori, quien cumple una condena de 25 años por corrupción y crímenes de lessa humanidad, y aunque la candidata dijo que se distanciaría del método dictatorial de su padre, sus críticos le señalan que no ha tenido una sola palabra de reproche contra los métodos del llamado fujimarismo.
Los candidatos a estos comicios, en los que se elegirán además más de 100 congresistas y los parlamentarios andinos desde este año hasta el 2021, son 10, en representación de igual número de agrupaciones políticas, pero al menos dos conocidos, los expresidentes Alan García y Alejandro Toledo carecen de oportunidades, dado el bajísimo porcentaje de seguidores expresados en las contiendas.
Keiko Fujimori no es una improvisada en la política, ya que en el 2011 perdió en el balotaje frente al actual mandatario Ollanta Humala solo por dos puntos porcentuales, y antes fue congresista. En esta oportunidad, un 48% de los posibles votantes dicen que les negarán el voto. Sin embargo, más de un 35% la respalda, aunque para lograr la victoria este domingo debe alcanzar un 50% de las boletas favorables.
No presenta Fujimori novedades en su programa de gobierno, que sigue la línea neoliberal implantada en el área económica, ni habla tampoco de programas sociales, aunque al igual que su padre, dedicó su tiempo todos estos años en visitar todas las regiones de la nación, en especial las zonas más apartadas y las campesinas, donde el fujimarismo siempre fue respaldado.
Es cierto que su padre mantuvo un respaldo popular en esas zonas, ya que nunca antes un Dignatario las había visitado ni preocupado.
Dos son los postulados que siguen de cerca a Fujimori, graduada de Administración de empresas en la Universidad de Columbia: Pablo Kuczynski, del partido de extrema derecha Peruanos por el Kambio, -ex ministro de Economía del gobierno de Toledo- y Verónika Mendoza, del izquierdista Frente Amplio, quien ascendió de manera sorpresiva en las encuestas.
Mendoza posee un empate técnico con Kuczynski y se presenta con una propuesta de gobierno diferente, entre ellos un cambio en la Constitución Nacional para debilitar a la élite empresarial, crear un fondo de 10 mil millones de soles en créditos para microempresarios, elevar el sueldo mínimo a mil soles (mientras que PPK lo elevaría a 850 soles) y garantizar los derechos laborales, acciones que favorecerán directamente a los pobres y que difiere de la política de su más cercano adversario.
A Kuczynski, a quien se le conoce en Perú como PPK –por la abreviatura de su partido- hizo dos declaraciones que le hicieron perder puntos en las encuestas. Primero dijo que firmaría una ley para liberar al encarcelado Fujimori y pasarlo a un régimen de arresto domiciliario y calificó a Mendoza de ser una candidata “media roja que nunca ha hecho nada en su perra vida”.
De madre suiza-francesa y padre alemán, el candidato del PPK fue uno de los principales sostenes de Keiko Fujimori en las elecciones del 2011, por lo que si ganara la presidencia continuará el fujimarismo imperando en la nación andina de más de 31 millones de habitantes.
Analistas políticos coinciden en que la eventual jefatura de Keiko en el gobierno dará paso a una derecha reforzada, que no dudará en exigirle las prebendas económicas y políticas por colocarla en el alto cargo. Ella logró separarse del ala más radical de la derecha peruana, pero se verá obligada –opinan expertos- a llamarlos de nuevo al gobierno, si ganara.
La candidata del Frente Popular estuvo a punto de ser excluida de la candidatura cuando se le acusó de distribuir dinero en su campaña proselitista, pero el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú la eximió por presuntas faltas de pruebas, lo que fue rechazado por un alto número de políticos y de la población.