Macri le tiene miedo a Telesur

Telesur
Mauricio Macri

El anuncio de que el gobierno de Macri saldría del proyecto latinoamericano de televisión Telesur es otro signo de que, con pasos rápidos, sobre Argentina se yergue la sombra de una dictadura mediática

 

Por Mariela Pérez Valenzuela

El presidente argentino Mauricio Macri dispuso la salida de la cadena multinacional Telesur de su espectro televisivo y de su Consejo Ejecutivo, en una acción contra la pluralidad de la prensa en un país que es dominado por grandes medios de comunicación en el que destaca el grupo Clarín, su principal apoyo en los retrógrados cambios de su derechista gobierno.

Macri no puede negar que teme la repercusión de los espacios informativos de Telesur, cuyo trabajo se centra en el lema “Nuestro Norte es el Sur”, un hemisferio al que el líder de la derechista coalición Cambiemos poco le interesa mirar, en tanto presume de sus vínculos con el norteño Estados Unidos y la propuesta de convertirse en el líder de los conservadores en América Latina.

Conocida como la señal informativa de América Latina, la cadena multinacional fue inaugurada en Caracas –donde tiene su sede central- por el presidente Hugo Chávez Frías el 1 de julio del 2005, con un área de transmisión para América (norte y sur), .Europa, África del Norte, Siria. Además, ha hecho alianzas con otras televisoras del mundo cuyo objetivo es la transmisión de la verdad de los hechos, manipulados por los oligarcas de la información.

Los accionistas de esa planta a la que siguen millones de personas que buscan el rostro verdadero de los hechos, sin parcialidad, son  Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela.

Desde sus inicios, Telesur tuvo financiamiento de Argentina,  mientras duraron los gobiernos progresistas de Cristina Fernández. Sin embargo, el pasado mes, Macri, anunció que dejaría de financiar la cadena y los cableoperadores tendrían la potestad de remover, o no, la señal de su grilla. Asimismo, el canal fue retirado de la programación de la Televisión Digital Abierta de la Argentina, que es gratuita y el único medio de información libre en Argentina.

El analista político Martín Granovsky, afirmó en el diario Página12 que en algunos temas Telesur fue no sólo la única vía de información televisiva, sino la única vía de información. Así, a secas, reiteró, y recordó su brillante papel  durante el golpe al presidente de Honduras Manuel Zelaya, los reporteros de esa emisora trabajaron en el terreno y tuvieron más precisión sobre lo que ocurría que los diplomáticos del subcontinente, afirmó el comentarista.

Otros intelectuales, como la periodista y escritora Stella Calloni, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, las organización de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo y otras figuras y organizaciones rechazaron la medida, pues el país queda a merced de los poderosos medios de comunicación que –ya se vio en el último proceso electoral del 2015- le hacen la guerra a lo que huela a democracia.

Para los argentinos, el cierre de Telesur será un duro golpetazo a la democracia informativa, pues ahora están a merced de medios tergiversadores, en su mayoría pertenecientes al grupo Clarín, uno de los soportes de la dictadura militar, y uno de los monopólicos más poderosos de América Latina.

Clarín y Cristina Fernández

Una de los primeros decretos dictados por Macri fue el desmonte de la Ley de Medios dictada por el gobierno de Cristina Fernández para desmonopolizar la prensa y pluralizar las voces nacionales, pero encontró la resistencia de Clarín, que nunca la acató. De inmediato, esa empresa solicitó el apoyo de la desprestigiada Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

La SIP defendió a Clarín y se unió a la comparsa de los contrarios de la Ley de Servicios de Comunicación Social –su exacto nombre-  entre ellos empresarios, medios de distinta catadura y medios judiciales para suprimir el aliento democratizador de Argentina.

Clarín es propietario de más de 240 empresas de cable repartidas por Argentina, más de 10 veces de lo que permite la ley de medios (12), que ahora Macri modificó a favor de su socio político-periodístico

También brinda servicios de radio a 42 % de la población, de televisión abierta a un 39 % y de televisión por suscripción a un 59 % (13).

Para nada le era conveniente la Ley de Medios –que ahora  permite cualquier cantidad de propiedades por un operador – que en caso alguno permitía que  una sola empresa superara al 35 % de la población nacional.

Callando voces

El influyente periodista Víctor Hugo Morales –una de las voces más críticas y escuchadas contra la nueva administración- fue despedido de Radio Continental el pasado enero por decir las verdades de los acontecimientos en Argentina y ser un fiel seguidor de las políticas de Néstor Kirtchner y Cristina Fernández.

Morales, quien afirmó que sufrió un “despido político” fue suspendido cuando iba a dar inicio a su programa matutino y anunció al aire lo que estaba ocurriendo, en medio de un despliegue de seguidores de Macri que quisieron tenderle una trampa.

En el período electoral, este analista de fama internacional, afirmó que Cristina Fernández se enfrentó al hombre más poderoso del país, el gerente del grupo Clarín, Hector Magnetto, amigo personal del nuevo Presidente que asumió el pasado 10 de diciembre y ya es repudiado por un alto porcentaje de la población, con más de 100 mil despidos en su agenda, subida de tarifa eléctrica, liberación del dólar, suspensión de Telesur y pago a los fondos buitre.

La estrategia de Clarín, un conglomerado de radio, televisión, prensa escrita e Intenert fue la de eliminar al candidato del oficialista Frente para la Victoria, Daniel Scioli, desprestigiar a Fernández, y servirle la presidencia en bandeja de plata al postulado neoliberal, el millonario Macri.  Con ello, tal como ocurrió, se iba al agua la Ley de Medios.

Otra censura periodística –al estilo de la dictadura militar de los años 70 y 80 del pasado siglo- ocurrió hace pocos días en el canal de televisión C5N, que no transmitió el programa Economía Política, conducido por el periodista Roberto Navarro, suspendido  hasta un nuevo aviso, el que quizás jamás llegue.

Navarro explicó después que pretendía “exponer los vínculos del Mandatario con el empresario y amigo personal Nicolás Caputo”, publicó Prensa Latina, lo cual habría sido un escándalo poco conveniente para Cambiemos.  El programa llevaba como título “El presidente y su socio”.

A través de la red social Facebook, el periodista dijo que “Es claro el acoso que está sufriendo C5N. “Lamento que en mí país no se pueda informar sobre las actividades del Presidente de la Nación y su socio”, sostuvo Navarro, quien agregó en su crítica: “Como dijo el Papa Francisco, desde que asumió el gobierno de Macri vivimos un clima de revanchismo como no se veía desde 1955”.

Ante la suspensión del programa, numerosas personas se reunieron frente a los estudios del canal en la zona de Palermo, en Buenos Aires, para rechazar la censura, algo muy grave en una supuesta democracia, aseguró el exministro de Economía y actual diputado del FpV Axel Kicillof, citado por Página 12.

La movilización contra la censura es casi permanente.

El Grupo de curas en Opción por los Pobres advirtió la pasada semana sobre los riesgos de “reflotar algunas o muchas políticas pasadas” en Argentina, como las de la dictadura de hace 40 años e instó a “contribuir a seguir poniendo cimientos en la búsqueda de memoria, verdad y justicia”.

En un comunicado, el grupo hizo referencia al golpe de Estado en Argentina del 24 de marzo de 1976, del cual responsabilizó a la “complicidad empresaria, eclesiástica, periodística y militar”,

Otra voz que impugnó la decisión fue ALBA Movimientos, que trató el tema como “una clara violación a la libertad de expresión, pues privará a los argentinos de recibir información alternativa a la que promueven y difunden los medios hegemónicos en este país, totalmente alineados con las políticas antipopulares y neoliberales del gobierno de la Alianza Cambiemos.

Además, dejó en la calle a decenas de periodistas críticos, censuró programas radiales y televisivos en desacuerdo con la política y la ideología del Gobierno e insiste en la persecución a emisoras no afines, como C5N Y CN23, confirmó ALBA Movimiento., que aseguró que “estamos entrado en una etapa donde corre peligro el camino iniciado hace 12 años”.

Es en ese contexto que Macri intenta suprimir a Telesur del sistema de señales operativas.

La suspensión del canal recibió una dura repuesta de su presidenta, la periodista colombiana Patricia Villegas, quien explicó por radio a Daniel Tognetti que ninguno de los gobiernos accionistas dictan que puede aparecer o no en los contenidos del canal; los directivos fijan las grandes líneas y, como en cualquier medio, los jefes son los que deciden qué material sale.

Los próximos días dirán el momento en que Telesur dejará de verse en Argentina y si las protestas populares de los periodistas e intelectuales no hacen que el gobierno piense mejor su antidemocrático paso. También si otros canales privados, los diarios alternativos, los sitios web y los canales universitarios dejarán de recibir la señal.

Para analistas, es difícil que el llamado apagón informativo prospere en Argentina. Quizás recapaciten y en lugar de sacar del aire a una multinacional con millones de seguidores vayan desmontando el aparato alternativo de la prensa y sus figuras principales.

El próximo martes 5, por ejemplo, académicos y comunicadores convocaron a una concentración de apoyo a Telesur y sus periodistas a las 17:00 hora local de Argentina frente a la sede de la multinacional en Buenos Aires.

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