La autenticidad de la obra feijoseana

Samuel Feijóo
Samuel Feijóo, uno de los mayores autores cubanos del siglo XX.

Samuel Feijóo logró de manera sorprendente la recreación del ambiente rural y el espíritu de sus protagonistas en páginas alejadas de caricaturas, con un real sentido de cubanía

 

Por Ortelio Rodríguez Alba

¿Quién no ha sonreído junto a las ocurrencias de Juan Quinquín en Pueblo Mocho? Precisamente el ingenio natural y humor que recorren el libro provienen de uno de los mayores autores cubanos del siglo XX, quien cumpliera 102 años de nacimiento el próximo 31 de marzo.

La vitalidad creativa de Samuel Feijóo (1914-1992) abarcó múltiples y complejas áreas del desarrollo intelectual y la cultura de la nación. El estudio de la música y el folclore, la gestión promocional, el ejercicio crítico y la pintura, conforman también el acervo feijoseano. Con formación autodidacta, este escritor de San Juan de las Yeras produjo una obra literaria pletórica de ingenio y cubanía, rica en referencias campesinas, dicharachos y expresiones populares.

Todo el caudal imaginativo de sus novelas y la inquietud por el mundo rural germinaron desde una edad temprana y cobrarían madurez en años de verdadera actividad editorial. Feijóo desempeñó una labor importante alrededor de las publicaciones seriadas debido no solo a la colaboración que llevara su firma, sino además al impulso de nuevos proyectos editoriales. Revistas como La Correspondencia, Carteles y Bohemia mostraron textos suyos con bastante frecuencia, que revisaban, algunos de ellos, la crítica situación de los habitantes en las zonas rurales durante la década de los 50. Sin embargo, el gran aporte dentro de la producción de revistas lo constituyó la creación de Islas (1958-1968) y Signos (1969-1985), esa última con notable influencia de la plástica en su visualidad y de las más sobresalientes del siglo pasado.

Samuel Feijóo
Samuel Feijóo. Imagen tomada de Internet.

Aunque la versatilidad de Samuel Feijóo mereciera el reconocimiento de diversas entidades del saber, y ejemplo fehaciente resultó la dirección del Departamento de Estudios Folclóricos y Publicaciones en la Universidad Central de Las Villas Marta Abreu, no cabe dudas que el legado literario ha definido la impronta de su figura. Reúne más de 20 libros de diferentes géneros entre los que destacan la poesía y novela. Camarada celeste, Gajo joven, Beth-el, Faz, El girasol sediento y Ser fiel engrosan la producción lírica, y siendo leal a las motivaciones y lenguaje campestres dio a conocer Juan Quinquín en Pueblo Mocho, Tumbaga y Wampampiro Timbereta, donde exhibió, desde los sonoros títulos y las tramas, el apego al imaginario rural. Juan Quinquín…, quizá la más divulgada de las novelas, propone la gracia oriunda y la autenticidad característica de los cubanos que habitan lejos de las urbes.

Esta historia ha sido adaptada a la radio, el cine y la televisión. Julio García Espinosa filmó Aventuras de Juan Quinquín (1967), cinta que aún marca la filmografía del archipiélago. Las aventuras del Pueblo Mocho continúan inspirando al audiovisual, esta vez de los jóvenes realizadores. Alexander Rodríguez dirigió el cortometraje Aventuras de Juan Quinquín, obra que le valió un premio en la reciente edición del Festival Internacional de Cine Latinoamericano en La Habana.

Samuel Feijóo logró de manera sorprendente la recreación del ambiente rural y el espíritu de sus protagonistas en páginas alejadas de caricaturas, con un real sentido de cubanía. El repaso de obras como las del maestro podría mostrarnos otras maneras de nuestra identidad cultural.

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