Medio siglo de la revista más joven de Cuba

Quincuagésimo aniversario de un tabloide popular entre lectores, colaboradores e instituciones cubanas. No obstante el paso de los años, la lozanía de este Caimán Barbudo se empodera con la experiencia
Por Ortelio Rodríguez Alba alba@bellasartes.co.cu
Nuestro país ha gozado de una tradición excepcional en cuanto a publicaciones periódicas y revistas dedicadas a la vanguardia del pensamiento y la realidad cubanas. La revista cultural El Caimán Barbudo descuella entre el grupo de semanarios con una trascendencia histórica en esta línea editorial. Quizás las 30 páginas que contiene el tabloide sean agitadas. De manera extraordinaria, durante este 2016 alcancen la cifra de 50, tal cual merece el aniversario a celebrar en el mes de marzo.
Medio siglo transcurrido a partir su creación como suplemento del diario Juventud Rebelde en 1966, no aminora su marcha. Sin gozar de plena independencia por aquella época, fue ganándose la cercanía de jóvenes e intelectuales, públicos a los que estuvo dirigido y quienes continúan orientando su bitácora desde el razonamiento artístico literario y filosófico, ensanchando los márgenes hacia el audiovisual y las nuevas prácticas culturales.
La revista de la Casa Editora Abril con residencia en Prado 553 La Habana, campea por la participación activa, polémica y movilizadora de ideas durante casi todos los procesos de transformación social, político y económico de la Isla. Los textos del Caimán develan matices y perspectivas de la realidad que los ha erigido, así ha acontecido en cavilaciones de los intelectuales Rufo Caballero, Graziella Pogolotti, Fernando Rojas, David Mateo o Víctor Fowler, entre otro nutrido grupo de autores.
También fue plataforma para el ejercicio periodístico del reconocido escritor cubano Leonardo Padura y la obra de tantos importantes literatos del país y del hemisferio como Julio Cortázar, Roque Dalton, Eduardo Galeano y Mario Benedetti, en franca sintonía con su labor promotora de lo más destacado dentro del continente latinoamericano. La publicación probablemente no podía evitar su naturaleza reflexiva, aguda y con un poder tan visible de las letras teniendo en el primer consejo editorial figuras de la talla de Jesús Díaz (director), Guillermo Rodríguez Rivera (jefe de redacción), Juan Ayús (diseñador gráfico) y José Luis Posada (al frente de las ilustraciones), quienes, a su vez, estuvieron acompañados por Luis Rogelio Nogueras, Silvia Freyre, Alfredo G. Rostgaard y Víctor Casaus.
Desde la aparición del magazine, este devino territorio fértil para los iniciadores de la Nueva Trova, quienes contaron con su divulgación e impulso incondicionales. El Caimán Barbudo es fiel testigo de la evolución musical de exponentes como Silvio Rodríguez, ángulo apreciativo que ha continuado con el apoyo al movimiento trovadoresco de las más jóvenes generaciones de cantautores.
Pueblan los estanquillos de nuestra ciudad 20 mil ejemplares del Caimán. Música, teatro, cuento, poesía, artes visuales, audios, desplegadas mediante entrevistas, ensayos, reseñas o postcríticas, muestran el quehacer de los más inquietos creadores. El progreso tecnológico posibilita visionar la revista fuera de las coordenadas nacionales a partir de su versión digital disponible desde 2001, lo cual propicia mayor retroalimentación.
Quincuagésimo aniversario de un tabloide cuya labor le ha granjeado el reconocimiento popular y la admiración de lectores, colaboradores e instituciones, incluyendo, el Centro Pablo de la Torriente Brau; al distinguir a la publicación bimensual con su máximo galardón: el Premio Pablo. No obstante el paso de los años, la lozanía de este caimán se empodera con la experiencia y amenaza con expandirse a nuevas latitudes geográficas…