Aniversario 56 de la consigna Patria o Muerte

patria o muerte
La alternativa es vivir en una patria libre o morir por preservar su soberanía.

Hoy sigue siendo solamente esa la opción sobre la cual se erigen nuestra dignidad y nuestra integridad nacional

 

Por Rosa Pérez López

Aquel 5 de marzo de 1960, fue como si en la luctuosa despedida de las víctimas del sabotaje al vapor francés “La Coubre”, reverdeciera con renovado ímpetu el clamor que casi un siglo atrás la mambisada había colocado por primera vez en su garganta y en el filo de sus machetes.

“Libertad o muerte” había sido la determinación de los patriotas que estrenaban su valor y sus armas en la manigua insurgente, porque para conquistar la independencia de Cuba no era posible otra opción que luchar hasta romper las cadenas del coloniaje u ofrendar la propia vida en ese empeño.

En esa ocasión otra fue la dramática disyuntiva que se escuchó en la voz del líder de entonces y de siempre: el invencible guerrero que había reeditado en el Moncada las glorias de Yara y de Baire; el que reprodujo en el desembarco por Las Coloradas el propósito emancipador del Titán de Bronce en Duaba y del Apóstol en Playitas de Cajobabo; el hombre que convirtió en realidad los sueños de redención de los precursores de nuestra independencia. La libertad de Cuba había sido definitivamente conquistada, pero a partir de ese momento era preciso defenderla con la vida.

Desde entonces la alternativa entre vivir en una patria libre o morir por preservar su soberanía, fue mucho más que una consigna: fue una profesión de fe para todo nuestro pueblo. Ese pueblo de Patria o Muerte que derramó su coraje en las arenas de Girón. Ese pueblo de Patria o Muerte que enfrentó tan valiente y serenamente los riesgos de un holocausto nuclear durante la Crisis de Octubre. Ese pueblo de Patria o Muerte que ha escrito tantas páginas solidarias en otras tierras del mundo. Ese pueblo de Patria o Muerte que ha resistido durante más de 50 años las penurias provocadas por un bloqueo, que es la práctica genocida más prolongada que recuerda la historia de la humanidad.

Hoy sigue siendo solamente esa la opción sobre la cual se erigen nuestra dignidad y nuestra integridad nacional; la única alternativa que por siempre nos hará merecedores del gesto precursor de los mambises: vivir en una patria libre o morir por preservar su soberanía.

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