Seguro agropecuario: ¡cuánta cultura falta para comprender su utilidad!

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Empresa del Seguro Estatal Nacional

Contra la producción de alimentos no solo acechan ciclones o intensas lluvias. La sequía, en el 2015 devino uno de los más peligrosos enemigos junto a las plagas y enfermedades

 

Por Carlos Heredia Reyes

Dada la situación vivida con la intensa sequía, resulta una necesidad imperiosa que el seguro cada vez más esté presente en los convenios productivos, para que las personas o colectivos sobre los que descansa en buena medida la alimentación popular puedan resarcir parte de los daños ante eventualidades de ese tipo, y estén en mejor capacidad para volver a producir.

Como mecanismo financiero, la efectividad del seguro agropecuario no radica precisamente en indemnizar, sino en garantizar que el bien –en este caso los alimentos, existan. De sobra se conoce la repercusión que provoca la sequía en las tarimas, sobre todo, en el precio que adquieren los renglones agrícolas.

En diciembre último, en las sesiones de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento cubano, Lina Pedraza, ministra de Finanzas y Precios, informó que a partir de 2016 se aplicarían nuevas exoneraciones de impuestos en el sector agropecuario cubano, con vistas a estimular la producción de alimentos, que hoy resulta insuficiente.

En declaraciones a la prensa señaló que las medidas aprobadas serían vías indirectas mediante las cuales el presupuesto del Estado apoye al campesinado, en aras de que produzca más y los precios no sean incrementados innecesariamente.

Entre los cambios, la titular destacó que se destinarían recursos para, de conjunto con el seguro, cubrir afectaciones asociadas por la sequía.

La indemnización por el impacto de este fenómeno no dudo que se reporta en casi toda Cuba, pero como bien afirma el colega espirituano José Luis Camellón, “vale aclarar que dicho respaldo no borra el riesgo ni muchos menos la huella del daño, porque el bien, en este caso el producto, dejó de existir, solo que el cosechero recuperó una parte de la inversión”.

De acuerdo con las leyes cubanas, se aseguran todos los cultivos temporales o de ciclo corto (viandas, granos y hortalizas), así como las plantaciones permanentes de café, cacao, caña de azúcar, plátano, frutales y flores, y hasta los llamados bienes patrimoniales agropecuarios

Este seguro ampara los capitales del sector agropecuario contra los daños ocasionados por ciclón, tornado, manga de viento, inundación, lluvias intensas, granizo, incendio, explosión, fenómenos sísmicos, desplome, caída de objetos y naves aéreas. En algunas líneas pueden cubrirse riesgos específicos como responsabilidad civil y choque y vuelco.

Estos se ofertan, por ejemplo, para casas, ranchos y cámaras de curar tabaco; producción terminada; maquinarias, equipos y medios de transporte; edificaciones e instalaciones, existencias de tabaco; estructuras y cobertores de invernadero; equipos electrónicos y roturas de maquinarias.

Para el aseguramiento se exige el cumplimiento de las normas constructivas y de uso, determinadas por su fabricante, y de los requisitos de almacenamiento de las producciones terminadas y los insumos en almacenes.

En el caso de una inversión agropecuaria, se garantiza el reembolso de la misma hasta el momento en que se produjo el siniestro, o la producción dejada de obtener, valorada al costo de la inversión.

Se indemnizará el 90 por ciento de la pérdida, valorada al costo por las labores realizadas hasta el momento de su ocurrencia, reflejada en el acta de inspección y tasación, exceptuando el caso de tabaco tapado en el cual se indemniza el 100 por ciento, y en el caso de semilleros, forestales y organopónico en los cuales se indemniza el 80.

Cuando el objeto de seguro es el rendimiento o la producción de un cultivo, el valor tenido en cuenta para su aseguramiento es el que debe alcanzar el productor al finalizar la cosecha, a partir de un nivel esperado de producción por unidad de área.

Sin desconocer que acudir a este mecanismo presupone, primero, pagar una póliza de interés y no todos los campesinos y formas de producción gozan en Cuba de una salud financiera que les permita asegurar, no se puede ignorar la ventaja que entraña una compensación monetaria ante daños de este tipo, como bien señala el colega José Luis Camellón, en el sitio web del periódico Escambray.

Pueden ponerse muchos ejemplos de cuán atinado resulta asegurar las plantaciones, el ganado o los cañaverales, pero también de cuánta cultura falta para comprender la utilidad y el alcance que tiene pagar una prima de seguro.

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