Bahía de La Habana: donde resurge la vida

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La calidad de las aguas de la rada habanera confieren aliento al ecosistema.

Estimular la recreación sana de pobladores y visitantes, tomando en consideración la educación ambiental, está entre los objetivos del Grupo de Trabajo Estatal de la Bahía de La Habana

 

Por Ángeles Muik

Estimular la recreación sana de pobladores y visitantes, además de la actividad turística sostenible, constituye el objetivo primordial del Grupo de Trabajo Estatal de la Bahía de La Habana (GTE- BH), la entidad capitalina a cargo de los proyectos de saneamiento, conservación y desarrollo de este ecosistema.

En la capital, de manera directa o indirecta tributan, al ecosistema de la bahía cargas contaminantes de 48 consejos populares pertenecientes a 10 municipios habaneros.

Hoy existen 315 centros educacionales de todas las enseñanzas ubicados en esta área, además de las 100 entidades de la producción y los servicios, que allí ejercen sus ocupaciones.

De acuerdo con las investigaciones más recientes en la última década la contaminación se redujo entre 50 y 60 por ciento.

Las aguas se han regenerado y el oxígeno disuelto vuele a ser parte de su composición. Retorna el verdor al lugar y la fauna del lecho marino comienza a manifestarse.

Reaparece la vida. Gaviotas, pelícanos y otras especies regresan a estos predios. Ya no asoman flotantes manchas de petróleo en la superficie y sí rápidos cardúmenes de sardinas.

Saltan los peces convidando, a los seguidores del arte de la picada y la paciencia, al disfrute de uno de los deportes más antiguos de la humanidad: la pesca doméstica.

Labor educativa: alternativa de todos

Para mejorar la calidad y limpieza de las aguas de la Bahía de La Habana se prevé reforzar las acciones educativas y de capacitación, entre otras soluciones, que permitan garantizar el bienestar y las condiciones higiénico- sanitarias óptimas de estudiantes y trabajadores.

Con el propósito de evitar que en este entorno citadino se viertan desechos un grupo de acciones se ponen en marcha. Estas permitirán disminuir, progresivamente, la carga contaminante de los ríos y arroyos, que confluyen en su cuenca hidrográfica tributaria.

La Máster en Ciencias Johanna Socarrás Stable, directora de Educación Ambiental del GTE-BH, explicó que es necesario comenzar la transformación de las conductas a seguir en el entorno comunitario y el cuidado de la salud de los pobladores.

“En función de detener la degradación forestal de la franja costera y el vertimiento de residuales se impone cambiar hábitos y costumbres, promover la disciplina social y velar porque se cumplan las disposiciones legales establecidas al respecto”, manifestó.

La estrategia trazada contempla la creación de Grupos Gestores Comunitarios Ambientales, los cuales involucran a la población, a las empresas y a los representantes de otros sectores de la sociedad.

Niños, adolescentes y adultos, además de las entidades locales deben intervenir en esta experiencia.

Todos, de manera voluntaria, pueden favorecer la limpieza del barrio y el entorno paisajístico partiendo del conocimiento y el aporte que puedan brindar a la colectividad, desde la cultura, la política, el medio ambiente y la economía local.

Nuevos rumbos

La Bahía de La Habana es una típica entrada de bolsa de unos 5,2 kilómetros cuadrados. Con una profundidad promedio de nueve metros era considerada como una de las más contaminadas del Caribe.

Por decisión del Estado cubano hoy enrumba su destino en otras direcciones socioeconómicas.

Las operaciones marítimo-portuarias que tenían lugar en este sitio han sido trasladadas, de manera paulatina, para la Zona Especial de Desarrollo del puerto del Mariel, distante unos 50 kilómetros, al noroeste de La Habana y perteneciente a la provincia de Artemisa.

Este mega proyecto aspira a convertirse en la máxima plaza comercial de Cuba con el exterior y en el principal punto de entrada de los buques mercantes en Latinoamérica.

En lo sucesivo la bahía capitalina prestará sus espacios para visitas de cruceros, yates y otras actividades náuticas.

La recreación, la cultura y el turismo, en función del conocimiento de la historia local, aparecen, también, entre las funciones enmarcadas en varios planes inversionistas, que hoy se ejecutan con ese propósito.

Avances positivos en la calidad de las aguas de la rada habanera confieren aliento al ecosistema.

Tornan las canciones al paseo portuario. La ciudad desprende adioses desde sus luces y sombras. Junto al cálido mar de La Habana, ha vuelto a resurgir la vida.

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