Antonio Vidal, la vivaz abstracción de un maestro

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El arte de Antonio Vidal hizo escuela.

“Solo puedo decir que eres un raro explorador de la realidad, palpas las cosas como un médico, acaricias la corteza de los árboles, la piel que va envolviendo la vida…”  Fayad Jamís

 

Escrito por Ortelio Rodríguez Alba

El Premio Nacional de Artes Plásticas ha sido concedido desde 1994 y, entre sus representantes abstractos, se encuentra el maestro Antonio Vidal (1928-2013), quien engrosa un primer decenio de galardonados con ostensible presencia a través del grupo Los once. Raúl Martínez y Agustín Cárdenas abren el camino al innovador de pincelada enérgica y realidad onírica.

Expresionismo abstracto, chorreado, informalismo… afloran en las obras de Vidal así como en la labor de coetáneos afines al movimiento no figurativo, lenguaje consolidado a mediados de los años 50. Su separación de las vanguardias artísticas precedentes lo condujo hacia un universo dinámico, informe, de naturaleza material y expansiva. El juego cromático y de valores -blanco y negro-, matizado por zonas lumínicas, distinguió la producción pictórica de este autor, cuyo ejercicio lo distinguió, entre otros muchos factores, por el manejo y predominio del color.

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Antonio Vidal

En 1952 realizó la primera muestra acompañado de los amigos Antonia Eiriz y Guido Llinás y, más tarde, integra oficialmente el grupo de vertiente informalista Los once al participar en Once pintores y escultores jóvenes (galería La Rampa). Junto a sus compañeros protagonizó varias exposiciones colectivas en destacados espacios de debate y fomento cultural como el Círculo de Bellas Artes y el Lyceum de La Habana. Fayad Jamís, exponente de la abstracción lírica, reveló sobre el trabajo de Antonio Vidal: “Solo puedo decir que eres un raro explorador de la realidad, palpas las cosas como un médico, acaricias la corteza de los árboles, la piel que va envolviendo la vida…”

La vida también de buena parte de los artistas y sus carreras en plena germinación durante los 70 y 80, lo que equivale a un segmento de la cartografía pictórica cubana, ha sido articulada desde la praxis pedagógica de Vidal. El dibujante, escultor, grabador y diseñador trasmitió los saberes y, seguramente la potencia de su gestualidad, a través del magisterio en la Escuela Nacional de Arte (ENA), conocimientos y habilidades adquiridos durante su paso por la Academia Villate y profundizados gracias a la práctica creadora.

La litografía atrajo al pintor llegando a producir significativas piezas desde el Taller Experimental de la Gráfica, centro del cual fue fundador.

Su huella se extendió en el panorama de una generación de creadores que abrirían las puertas a un nuevo capítulo en la ya intensa historia del arte cubano. Y, al impregnarse la misma en el oficio de sus seguidores, el arte de Antonio Vidal hizo escuela, o sea, se tornó gigante…

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