Por una convivencia intergeneracional basada en el diálogo y el respeto

Ante el irreversible fenómeno del envejecimiento de la población cubana, asuntos como la convivencia social y los diálogos intergeneracionales adquieren cada vez mayor importancia para el Estado
Escrito por Carlos Heredia Reyes
En años recientes las profesoras Licenciada Vanessa Pérez Bocourt y Máster en Ciencias Teresa Orosa Fraíz, de la Facultad de Psicología, realizaron una interesante investigación titulada El diálogo intergeneracional como generador de calidad de vida en los adultos mayores, en la que tomaron como muestra a un grupo de estudiantes del propio centro y de la Cátedra Universitaria del Adulto Mayor, también de la Universidad de La Habana.
“Nuestra experiencia ha permitido en primer lugar sistematizar y profundizar un tema de gran sensibilidad social. Su inclusión en los espacios educativos ha tenido impacto, igualmente, en la formación profesional de los estudiantes y de los adultos mayores, de cara al necesario acercamiento que ha provocado en ambas generaciones. En tercer lugar ha conducido a la reflexión personal y a la búsqueda creativa de acciones que propicien momentos de vínculo futuro entre jóvenes y adultos mayores. Además, la experiencia ha favorecido el enriquecimiento personal y la comprensión de los procesos intergeneracionales en su diversidad, distanciamiento y conflictividades.”
En principio, durante la investigación, asumieron que los jóvenes se definen como elementos conformadores de su generación de pertenencia el ser estudiosos, alegres, libres, ocurrentes, creativos, desafiantes; en tanto consideraron la generación de adultos mayores de rígida, en decadencia, deteriorada, con discapacidades, cercana a la muerte, portadora de expresiones emocionales de tristeza, angustia, congoja y desánimo.
La muestra de mayores estudiada, a nivel de discurso, se representó a sí misma activa socialmente, dinámica, optimista, deseosa de trabajar, con conciencia de sus limitaciones, capacidades y habilidades, principalmente.
Los principales conflictos identificados por los jóvenes al establecer una relación con los adultos mayores, tuvieron sus causas fundamentales en las diferencias de hábitos y costumbres (música, normas sociales, respeto social), en la adaptación y asimilación de la moda y los gustos estéticos, en las limitaciones reales de participación a diferentes niveles en la escala social, en la no trasmisión y entrega de las posiciones de poder que los adultos mayores han conservado durante largo tiempo.
En la investigación de las profesoras de la Facultad de Psicología otras causas de conflicto mencionadas por los jóvenes fueron las actitudes de homofobia, la no evidencia de aceptación de la orientación e inicio de la vida sexual de los jóvenes, los prejuicios raciales que, solapados aún, se sienten en la sociedad, las discrepancias en el plano político-ideológico y con la incompatibilidad e interferencia de las formas propuestas para solucionar los conflictos.
Los principales temas percibidos por los mayores como generadores de conflictos en la relación con los jóvenes resultaron principalmente las diferencias en los intereses, hábitos y costumbres, el atrevimiento de las modas y las extravagancias de los actuales gustos estéticos de la juventud, factores económicos (falta de manutención y aporte en el hogar por los jóvenes), redistribución de los espacios físicos en las viviendas no respeto a los mayores, poca escucha y aceptación de la experticia, irrespeto por las normas sociales debido a la falta de educación formal y a la poca exigencia social de la misma, el uso de un lenguaje vulgar y soez, la constante inconformidad social, el oportunismo y la doble moral de los jóvenes.
Ambas generaciones refirieron como conflictos intergeneracionales en un sentido general: Exclusión vs. Inclusión (participación social), Imposición (poder) vs. Autonomía, Inconsistencia ética (doble moral) vs. Autenticidad.
Señalan las autoras del trabajo que los participantes actuaron básicamente guiados por estereotipos sociales y anclados en la ignorancia de las características psicológicas que definen a cada generación.
Una plataforma común para mejorar las relaciones intergeneracionales
La ausencia de empatía entre las generaciones en estudio fue otra evidencia que demostró la necesidad de continuar profundizando en el tema intergeneracional. El respeto en el trato y en las opiniones de unos y otros estuvo presente, pero la comprensión, paciencia, confianza y aceptación del otro en la relación han de ser elementos para continuar profundizando, afirman
Aunque los contenidos expuestos de las representaciones sociales y las causas de los conflictos intergeneracionales, marcaron diferencias para ambas generaciones, fue notable destacar confluencias importantes de criterios para jóvenes y adultos mayores.
Las distancias disminuyeron notablemente al demostrar que tenían una plataforma común de pensamiento y de recepción sobre la necesidad sentida de mejorar las relaciones intergeneracionales, y de darle solución a los conflictos que impiden un efectivo acercamiento
Las acciones sugeridas por los jóvenes fueron compartir actividades dentro del hogar, preguntar al resto de los miembros de la familia qué actividades han realizado últimamente, mantener el espacio de la sobremesa, llamar por teléfono a los familiares con los que no conviven, planificar un día para salir juntos, sentarse a conversar con los abuelos y hacer tiempo para visitarlos al asilo de ancianos.
Por su parte, los adultos mayores recomendaron reuniones familiares sistemáticas, encuentros de profesionales de diversas generaciones, debates entre dirigentes políticos y sindicales con miembros de organizaciones políticas juveniles de base, escuchar los problemas y preocupaciones de la generación joven en la familia y en el centro de trabajo, y reuniones sindicales con jóvenes trabajadores y jubilados, mantener el espacio de la sobremesa despojarse de la autosuficiencia como viejos, y no aleccionar a los jóvenes sino conversar de diferentes temas.
Nuestro presente reto es la creación de convergencias entre las nuevas generaciones con aquellas que son parte del legado histórico, afirman las autoras de la investigación antes mencionada, y seguro coincidirán con el criterio de que la convivencia intergeneracional en la Cuba que envejece no puede estar marcada por maltratos físicos y psicológicos hacia las personas de la tercera edad.