¿De qué aparato de radio usted me habla?

Así de simple fue la respuesta que me han dado varias personas a las cuales entrevisté durante la preparación de un reportaje a propósito de celebrase el próximo 13 de febrero el Día de la Radio
Escrito por Xiomara Pupo Salgado
Medité el tono, los gestos, el disgusto de los encuestados. Llegué a una conclusión…es cierto, ¡¡¡en el comercio nacional no se venden radios!!! Sólo enormes equipos a precios descomunales que el bolsillo promedio de la familia cubana no permite comprarlos..
Y ante mis recuerdos desfilaron múltiples ejemplos y vivencias de trabajadores nocturnos a los cuales les place llevar junto a otros artículos personales, un diminuto radio portátil para escuchar los programas preferidos, las noticias, la hora, sencillamente informarse, máxime cuando en este convulso mundo, los acontecimientos ocurren a la velocidad de la luz.
Y no estoy errada, la tecnología y las comunicaciones avanzan, pero tampoco todas las personas disponen de un celular que les permita satisfacer la necesidad espiritual de saber cómo está el estado del tiempo, la producción de bienes y servicios entre otros temas.
No se trata en este camino de volver a pasear por nuestras calles y ómnibus con aquellos radios Selena, Meridian que ensordecían a los que compartíamos un espacio en el transporte público, al estilo, como dijera en una de sus interpretaciones el maestro Carlos Ruiz de la Tejera: “guagua llena, radios con volúmenes insoportables, locura total…”.
Y desempolvando memorias, allá por el año 2003 se vendieron a los trabajadores destacados radios pequeños al valor de 10 cuc, opino que fue aceptable aquella decisión, pero…no todos tenían los 10 cuc, luego los vendieron “por la libre” ¡a la bomba cocheros! el valor subió a 12 cuc ¡Y un buen día, se extinguieron los radios! Muchos fueron a parar a los famosos y mal llamados “inventarios ociosos o productos de lento movimiento” sin piezas de repuesto ni garantías al consumidor.
La radio es imprescindible, sus ondas llegan más rápido que las televisivas, son de fácil transportación, constituyen una valiosa fuente de información.
Y como aún preparo mi reportaje, porque la radio, sus trabajadores, los oyentes, siguen fieles a ese diminuto aparato, tocaré puertas para encontrar la respuesta que satisfaga a los que apostamos -a pesar de los nuevos avances tecnológicos- por la indescriptible magia del sonido y la imagen que refleja la radio y no recibir como una bofetada aquella pregunta inicial: ¿“De qué aparato de radio usted me habla periodista?”
Tomado de Radio Progreso
Además cómo atraemos a los jóvenes que no pueden adquirir celulares que tienen esta opción. Hay que pensar en diseños atrayentes y los costos . La naturaleza nos está dando alertas y la vitalidad de la radio es indiscutible para informar a la población.