Polvo del Sahara: otro problema ambiental con repercusión en la salud humana

La llegada cada año a la región del Caribe de grandes cantidades de partículas de polvo en forma de nubes, tiene un marcado impacto desfavorable sobre diferentes ecosistemas y la vida de las personas
Escrito por Carlos Heredia Reyes
Cada año llegan a América y Europa grandes cantidades de partículas de polvo en forma de nubes procedentes del desierto del Sahara, que emergen del continente africano y son transportadas en dirección oeste hacia esta región por el flujo de los vientos alisios.
La tecnología satelital ha permitido ver este fenómeno, el cual surge debido al extremo calentamiento que el Sahara alcanza en determinada etapa del año, lo que provoca la pérdida de peso de las partículas de arena y polvo y que estas sean levantadas más fácilmente por el aire, y así, son arrastradas por los vientos y corrientes de aire locales hasta el Atlántico.
Por sus características físicas, las partículas de polvo reducen el tamaño de las gotas de lluvia e inhiben la formación de nubes de gran desarrollo vertical generadoras de precipitaciones, favoreciendo así los procesos de sequía.
Como también vienen cargadas de hierro, sílice y sal, además de otros minerales, hongos y bacterias, pueden incrementar la salinización de los suelos, y propiciar la aparición en los océanos de las denominadas mareas rojas (concentraciones masivas de algas muy tóxicas), causantes de la muerte de diferentes organismos marinos.
Lo que más llama la atención es que la cantidad de fósforo que el polvo desértico proporciona a la Amazonía, es aproximadamente la misma que la selva pierde cada año a causa de las fuertes lluvias e inundaciones.
El peligro que genera el fenómeno de recurrencia anual -que cubre un área de 800 kilómetros de ancho- radica en el contenido de bacterias, virus, esporas, hierro, mercurio y pesticidas que presenta el polvo.
Pero además del marcado impacto desfavorable sobre diferentes ecosistemas marinos y terrestres, también se afecta la salud humana en general, estimó el Doctor en Ciencias Físicas Eugenio Mojena, especialista del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, con sede en La Habana.
El aumento del asma bronquial, alergias, afecciones de la piel y dolencias cardiovasculares en Cuba, al parecer tiene una de sus grandes causas en las toneladas de polvo del Sahara que llegan todos los años a la Isla.
En declaraciones a la prensa local, Mojena aseguró que “de acuerdo con estudios recientes, esas grandes oleadas de polvo repercuten en el declive de las poblaciones de arrecifes coralinos caribeños, al ser estos atacados por un hongo endémico del suelo africano, transportado por ese tipo de nube.
“El polvo que viaja por las altas capas de la atmósfera terrestre también causa el aumento de mamíferos marinos enfermos, los denominados episodios de marea roja asociados a grandes floraciones de algas, muchas de ellas tóxicas, y en la aparición de plagas en el arroz, frijoles, frutales, caña de azúcar y otros cultivos”, según Mojena.
Junio y julio son los meses de mayor intensidad para el fenómeno en Cuba, y en declaraciones al diario Granma subrayó que en esta etapa se registra una apreciable presencia de nubes de polvo del Sahara sobre gran parte del archipiélago cubano, observándose durante el día un cielo con tonalidad lechosa, que en el caso de la ciudad de La Habana aparece cubierto por una bruma típica de la mencionada situación.
Esa masa de aire caliente, seca y polvorienta mantienen elevadas las temperaturas, con una reducción de las habituales lluvias de verano en horas de la tarde.
Por tanto, para la región del Caribe, y Cuba, que está en el área, este es otro problema ambiental que se une a las intensas sequías, a períodos de lluvias copiosas y a las tormentas tropicales y super-huracanes, atribuidos a los cambios climáticos globales.