De La Habana a Santiago en tren…

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La obra está trabajada en base a la técnica del acero y el hormigón armado mediante la utilización de azulejos y elementos de terracota.

Una estación de ferrocarril, tesoro de nuestra ciudad

 

Escrito por Ortelio Rodríguez Alba alba@bellasartes.co.cu

La Estación Central de Ferrocarriles de la capital atesora uno de los exponentes arquitectónicos más descollantes del siglo XX. Al propio tiempo, constituye un símbolo insoslayable de los avances tecnológicos alcanzados por la ingeniería civil en nuestro país.

El Puente de Almendares y el Parque de la Fraternidad han encabezado este ciclo de grandes obras constructivas y paisajísticas en la capital. Le corresponde cerrar el periplo a una edificación que, según especialistas, no tiene similar en América Latina. Basta con caminar las calles Egido o Arsenal para redescubrir un fuerte ferroviario declarado el pasado siglo Monumento Nacional.

Muchos afirmarán que la ponderada estación de trenes tuvo una antecesora en 1849, a la cual sucedería otra edificación condición vanguardista en materia tecnológica. La actual construcción estuvo precedida por su homóloga, conocida como Villanueva, de acuerdo al título del conde Don Claudio Martínez de Pinillo, otrora presidente del Consejo Directivo del Ferrocarril.

El año 1912 marcó el inicio del nuevo recinto que hasta hoy brinda servicios. La estructura sobresale en el conjunto arquitectónico del área gracias a su preciosismo, altitud y grado de conservación. El edificio está compuesto por cuatro pisos y lo flanquean dos robustas torres que aportan marcada verticalidad y, al propio tiempo, coquetean con el eje horizontal predominante.

La obra está trabajada en base a la técnica del acero y el hormigón armado mediante la utilización de azulejos y elementos de terracota. Atrae también su fachada debido a la armonía establecida entre todos los elementos que la unifican y los exiguos espacios focalizados a través de matices cromáticos. El colorido no es un rasgo destacado en la terminal de trenes; por el contrario, se refuerza la desnudez de las paredes de aspecto macizo y la exposición, en determinadas zonas, del almohadillado, similar a los procedimientos de almohadillado corrido presentes en antiguas ejecuciones renacentistas.

Las monumentales torres (38 metros) de la Estación de Ferrocarril, ubicadas en los antiguos terrenos del llamado Arsenal, mantienen hoy día sendos escudos de Cuba y La Habana y media entre ellos un llamativo reloj que, por testimonios de estudiosos, se iluminaba en las noches habaneras.

La terminal de trenes experimentó varias etapas de restauración. Al triunfo revolucionario fueron realizadas fundamentalmentevías de acceso y se habilitaron espacios para el estacionamiento. Más tarde, en los años 80, tuvo lugar una rehabilitación completa al espacio edificado.

Perfectible en los servicios y aún por mejorar muchos aspectos del tratamiento al público y el confort de la instalación, la Estación Central de Ferrocarriles de la capital atesora uno de los exponentes arquitectónicos más descollantes del siglo XX.

1 thought on “De La Habana a Santiago en tren…

  1. Esperemos que restaurada completamente, que abra sus puertas con un personal digno del esfuerzo que se realiza para que sea una joya de nuevo y que el respetable, aunque su chusmeria es la que mas deteriora, tambien sea vigilada ya sea por camaras o por lo que sea para que no acabe con la instalacion como sucede siempre. Y despues de todo lo antes dicho, que hayan trenes para viajar, pues eso de cada tres dias, está cañón. Les deseo lo mejor.Mensaje

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