Amelia entre nosotros

Amelia Peláez junto a uno de sus cuadros

Amelia Peláez (1897-1968) es una de las representantes más destacadas de la vanguardia plástica insular. El venidero 5 de enero se cumplirán 118 años de su natalicio

 

Escrito por Ortelio Rodríguez  Alba  alba@bellasartes.co.cu

Los caminantes vienen y van por la Rampa y, en estos días próximos a un año nuevo, suelen algunos disfrutar de pequeños detalles que quizá pasaron desapercibidos durante los casi 12 meses del 2015.

Uno de ellos se alza justamente en el Hotel Habana Libre.  Su contemplación no requiere desviarse a una galería para experimentar  deleite con una llamativa pieza de arte. “Las frutas cubanas”, pintura mural de Amelia Peláez nos brinda esa oportunidad. Y precisamente su especial ubicación espacial, en la fachada del emblemático edificio capitalino, convierte ese escenario en una pinacoteca urbana singular.

No se trata de rostros humanos como los que solemos ver en las fachadas de varias edificaciones en la ciudad hace un tiempo. La obra de la artista cubana se expande con motivos abstractos enmarcados por gruesas líneas negras. Columnas, motivos de la herrería y elementos arquitectónicos en general, plagaron los lienzos de la creadora, marcados siempre por una llamativa policromía.

Amelia Peláez (1897-1968) es una de las representantes más destacadas de la vanguardia plástica insular. El venidero 5 de enero se cumplirán 118 años de su natalicio. La pintora recorrió con maestría los terrenos del grabado y la cerámica. Esta última tuvo una fiel exponente en Peláez, quien dedicó un extenso período creativo al desarrollo de esa manifestación. Líneas robustas y la recreación de formas no figurativas personalizaron su trabajo como ceramista.

 
En 1924 hizo la primera exposición y, al igual que muchos autores de la vanguardia, más tarde viaja al Viejo Continente, donde conoce a múltiples artistas. Luego de que regresara al país en 1934 realizó diversas
exhibiciones. Varias de sus naturalezas muertas florecieron entre los 30 y 40, género pictórico que marcó la
producción de Amelia, y sentó una expresión diferente de la identidad y la cultura cubanas.

“Las dos hermanas”, “Naturaleza muerta con piña” y “Peces” son solo tres títulos del vasto quehacer legado por Amelia Peláez. Algunas de las piezas, de mediano formato, pueden ser repasadas en la sala del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).

Si, en cambio, prefiere un anticipo antes de comprometerse totalmente, dedíquele algunos segundos (no muy pocos) a la pintura mural en la fachada del hotel Habana Libre. Quién sabe si de este ejercicio surja su primer recorrido cultural para el 2016.

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