Días de cine

cartel del 37 Festival del Nuevo_Cine Latinoamericano. Imagen tomada en Internet
Cartel

Ya comenzó la 37 cita con el cine latinoamericano y muchas personas podrán elaborar sensaciones propias de su encuentro con el séptimo arte

 

Escrito por Ana Margarita Sánchez

Hoy día es posible disfrutar de una película en muchos sitios y mediante toda clase de dispositivos electrónicos. Podríamos llevar con nosotros un filme dentro del bolsillo por medio de una memoria flash. En cambio, ni siquiera la comodidad del hogar podría suplantar el efecto de sentarse en la luneta, frente a la gigantesca pantalla de un cine.

Los ojos quedan inmóviles, absortos en el cuadrilátero que ilumina toda la sala. Una gigantesca congregación de miradas pendientes en cada fotograma, temerosas de perderse el instante más sublime. Oídos aguzados con tal empeño que hasta el suave impacto de la lluvia podría estremecer. Así pienso nuestra fiesta del cine, esa es la impronta que ha dejado en mí el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en sus tantas ediciones.

Ya comenzó la 37 cita con el cine latinoamericano y muchas personas podrán elaborar sensaciones propias de su encuentro con el séptimo arte. Del 3 al 13 de diciembre tendremos la oportunidad de tomar el pulso a creaciones cinematográficas que desde el punto de vista cultural nos son muy cercanas.

La manera en que realizadores afrontan los lenguajes de la gran pantalla, sus intereses temáticos y estéticos quedarán evidenciados una vez más. Serán jornadas propicias para desintoxicarnos del cine hollywoodense, siempre en boga, y enfocar otros referentes menos recurridos por los grandes conglomerados del cine.

El festival se enriquece con los años y es hoy, no solo un espacio competitivo y de exhibiciones sino que inserta encuentro teóricos para polemizar entrono al cine latinoamericano. Para esta ocasión se reservan 444 filmes entre los que se incluyen materiales de ficción, documentales y animados. Para abrir el evento fue elegida El Clan, coproducción argentino-española, con la égida de Pablo Trapero.

Como amante del celuloide que lleva siempre el instinto de recomendar lo que entiende por buen cine, me permitiré una sugerencia. Recomiendo particularmente la película chilena El Club, dirigida por Pablo Larraín, que obtuviera un Oso de Plata.

Con la máxima de que no siempre lo más premiado resulta lo más valioso, le invito a desentrañar las propuestas del Festival. Haga de la cita un encuentro intenso con el cine de nuestro continente.

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