Los cantos de guajiro

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Fernando Borrego Linares, un “guajiro natural”

Para escuchar al “Guajiro natural” hay que involucrar más que el oído, habrá que sentir lo inmenso de una campiña, palpar la hoja de tabaco

 

Escrito por Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu

El talento surge a veces en los parajes más insospechados y a su lugar de origen se debe eternamente. Incluso al desparecer quien engendró todas las gracias de un arte, reposa su obra en el sitio más genuino, el que guarda las inspiraciones. Algún campo cubano del occidente lleva en sí la música que un “guajiro natural” empleara como abono para alimentar la tierra.

La voz de Polo Montañez desanduvo entre guardarrayas y riachuelos cuando se cumplió recientemente otro aniversario de su muerte. El 26 de noviembre de este 2015 marcó trece años desde aquel fatídico accidente sacudiera los trinos de su voz. En cambio la música guajira, el son y la guaracha que cultivara con tanto placer aún dan de qué hablar.

Fernando Borrego Linares era el nombre real de este cantante que supo dibujar los paisajes rurales a golpe de melodías. Como ráfaga de brisa le llegaba la inspiración, uno de sus más adorados tesoros. Entre musas coronadas de azahar y el lodo bajo sus botas, hallaba las letras para hablar del amor y la cubanía. Su memoria prodigiosa retuvo canciones para enriquecer una y otra vez antes de ser llevadas al álbum.

Ni siquiera el éxito rotundo persuadió a Polo para que abandonase su naturaleza campestre; y esa fue la clave del triunfo. Discos de oro y platino, giras internacionales y la popularidad inmensa en Cuba fueron motivaciones para aferrarse a sus raíces. Muchos acuden hoy a Las Terrazas, donde tuviera su morada el gran Montañez y encuentran las marcas de una vida entregada por igual al carbón, la caña y la música.

Tanto como en su patria, se le amó en Colombia, país que visitara en cinco ocasiones y al cual profesó un cariño distintivo. Polo devolvió a esa nación con sus composiciones todo el amor que recibiera de los colombianos. Entre las figuras que le admiraron y compartieron la escena con él se encuentran Rubén Blades, Andy Montañés, Cándido Fabré y Compay Segundo.

Para escuchar al “Guajiro natural” habrá que involucrar mucho más que el oído, tendremos que ver en sus temas lo inmenso de una campiña, habrá que palpar la hoja de tabaco. Artistas auténticos como él merecen ovaciones intensas. Los aplausos para Polo retumban en el monte y acarician todo el verde.