El diamante volverá al Capitolio

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Fachada del Capitolio

La obra que se acomete en la actualidad es la de mayor intervención, pues nunca se había reparado totalmente

 

Escrito por Leidys Hernández Lima

El Capitolio de La Habana tiene ya 86 años. Situado en el centro de la Capital del país, entre las calles Dragones, Prado, Industria y San José, es el origen kilométrico de la red de carreteras cubanas. Cuando está abierto al público, es uno de los centros turísticos más visitados de la ciudad, y se ha convertido en uno de los íconos arquitectónicos de Cuba.

El paso del tiempo ha desmejorado la construcción, lo cual hace necesaria la restauración del edificio para devolverle su magnificencia. Uno de los actores que intervienen es la Empresa de Proyecto de Arquitectura y Urbanismo, dedicada a la conservación del Patrimonio, especialmente el Centro Histórico de La Habana.

La obra que se acomete en la actualidad es la de mayor intervención, pues nunca se había reparado totalmente. En el 2012 se entregaron los primeros proyectos, que divididos por tres etapas, constituirían la ruta que necesitaba el Capitolio para volver a brillar.

Las condiciones de deterioro ya habían llegado a un punto elevado, las filtraciones se apoderaron de las paredes, y la fachada estaba cubierta de una capa negra que no dejaba ver el verdadero color de sus paredes.

Por la magnitud del edificio, se decidió organizar el trabajo en etapas. En estos momentos se está terminando la primera, que incluye el ala norte y todas la áreas exteriores, los cuatro niveles más próximos al teatro García Lorca, además de la jardinería; pero falta aún el centro y el ala sur, que ya están en preparación técnica.

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De izquierda a derecha Ing. Marisol Marrero y Arq. Marilyn Meredos

La ingeniera Marisol Marrero, proyectista general de la obra, en una entrevista para Radio Reloj destacó que: “Nos proponemos objetivos concretos, por lo que la fecha final no la sabemos aún pues es una obra que requiere de mucho movimiento de recursos y de especialistas empeñados en ese trabajo; por esa razón es que se trabaja por zonas, porque si no la obra sería muy larga en el tiempo y lo que importa es que ya se comiencen a usar los espacios”.

“El edificio no estaba tan dañado desde el punto de vista de su estabilidad, agrega Marisol, el mayor daño se debía a la entrada de agua, la carpintería o por la impermeabilización de las cubiertas en mal estado”.

La arquitecta Marilyn Mederos, proyectista principal, aclara que “la obra es de grado de protección uno, por lo que se trata de preservar tal y como estaba en su forma original, pura restauración. Las esculturas también forman parte del patrimonio del inmueble. Las técnicas de reparación son con una metodología diferente, siempre con la supervisión de especialistas hasta llegar a las manos de un artista que devuelve la vitalidad a la pieza. No ha sido necesario sustituir ninguna lámpara, todas se han retocado, en algunos casos se han completado algún cristal, sobre todo los plafones, que son los que difuminan la luz, ahora serán de Ónix, y otros de cristal”.

“Además se cambió toda la soladura de las cubiertas, el cierre de carpintería y lucernario. Los pisos se restauraron en dependencia del levantamiento por los daños, algunas losas de mármol que se tuvieron que sustituir fueron traídas de las mismas canteras de donde se extrajeron las losas originales, agregó la Arquitecta”.

Los patios interiores han sido restaurados completamente y las zonas museables permanecerán abiertas al público. El ala norte será ocupada por la Asamblea Nacional del Poder Popular, pero los otros espacios mantendrán la función que hasta el momento tenían. El edificio va a funcionar en régimen inmobiliario, aunque la Asamblea ocupe un lugar, la Oficina del Historiador es quien administra el espacio, pues es una construcción patrimonial.

No sabemos cuándo, pero estamos seguros que el Diamante volverá al Capitolio.

Tomado de Radio Reloj

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